Los inventarios parroquiales del archivo histórico de la arquidiócesis de Yucatán

Testigos de la pérdida del patrimonio sacro de Yucatán durante la guerra social maya.

No hay comentarios

Por Carlos A. Mendoza Alonzo

La iglesia católica custodia distintas variedades de obras artísticas constituidas para la veneración hacia lo sagrado. Su intención, pues, es representar aspectos divinos que contribuyan al entendimiento del cristianismo a través de pinturas, esculturas y mosaicos, las cuales muchas veces son acompañadas de ornamentos y alhajas para embellecerlas aún más. La iglesia Yucateca no ha sido la excepción, pues desde el período novohispano, a pesar de las carencias económicas que caracterizaron a la región, resguardaron una importante diversidad de arte sacro[1], prueba del arraigo religioso que siempre ha caracterizado a la grey yucateca. Sin embargo, a expensas de varias coyunturas políticas, sociales y económicas a lo largo de su historia poca de esa diversidad ha sobrevivido. Uno de los episodios históricos que contribuyeron a ello es la llamada “Guerra de Castas”

La Guerra social maya, iniciada en julio de 1847 en los pueblos de Tepich y Tihosuco al oriente del Estado de Yucatán, representa un hecho histórico bien conocido. Los Historiadores han abordado este tema desde varias perspectivas; sus causas u orígenes, protagonistas, su impacto económico, demográfico, político y social, son algunos ejemplos de ello[2] . Sin embargo, como todo objeto de estudio, quedan episodios aún por escribirse en relación a ella uno de estos es la pérdida del patrimonio artístico acaecida por diversos factores, el principal fue la venta de alhajas y ornamentos por parte del Gobierno civil pertenecientes a las diversas iglesias que conformaban a la diócesis de Yucatán a mitad del siglo XIX, esto  con la intención de venderlas en el extranjero para así solventar parte del costo de la guerra en contra de los “indios sublevados”. A continuación, describiré de manera breve cuáles son las características de la Serie Inventarios del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, y después utilizaré parte de su información para relatar lo que sucedió con la mayoría de los ornamentos y alhajas de las iglesias de Yucatán a mitad del siglo XIX.  

El Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán es uno de los Acervos documentales más importantes del Sureste Mexicano, donde se resguarda el mayor corpus documental concerniente a la “época colonial” en el Estado de Yucatán. Representa el testimonio escrito de la acción pastoral y administrativa de los Señores Obispos y Arzobispos que han gobernado la iglesia de Yucatán, de 1633 a 1986. En total, la conforman 14, 735 volúmenes, puestos en 626 cajas de polipropileno. Entre sus Series documentales hemos identificado que “Inventarios” contiene información importante para estudiar parte de la historia del patrimonio sacro de la península de Yucatán en el siglo XIX.

Inventarios

Esta Serie está compuesta por documentos que registran los bienes muebles e inmuebles de carácter histórico, artístico y documental del Arzobispado de Yucatán. Su importancia reside en que permite conservar y valorar los objetos litúrgicos, y en algunos casos identificar los casos de robo, ya que estos pueden servir como prueba jurídica para recuperarlos. Estos documentos contribuyen a apreciar la importancia del patrimonio artístico y cultural. En total está conformada por 7 cajas con un total de 102 volúmenes divididos en 12 libros, 81 legajos y 9 expedientes. Su cronología abarca de 1784 hasta 1929. Asimismo, el corpus documental de la caja 227 de la serie señalada proporciona una importante variedad de información ligada a los temas que a continuación les presento. 

Inventario, venta, avalúo e hipoteca de alhajas, ornamentos e imágenes de las iglesisas del obispado de Yucatán

El 19 de febrero de 1848 el Obispo José María Guerra dispuso una circular a todos los curas párrocos de la diócesis de Yucatán, señalando la necesidad de que realicen un inventario de todas las alhajas y ornamentos de sus iglesias, ante los posibles saqueos y disturbios realizados por los indios sublevados. Dicha disposición estuvo presidida de la recomendación escrita y enviada del Gobernador de Yucatán el señor Santiago Méndez al obispo Guerra señalándole que se realice en tiempo y en forma, disponiendo en ella que la conformación de los inventarios se haría como medida “meramente precautoria”.

A continuación, presento la transcripción de la circular:

Con fecha 15 del corriente dice a nuestro ilustrísimo y dignísimo Prelado Diocesano el Señor Secretario general de gobierno lo que copio. “Obligado el Excelentísimo Señor Gobernador a extender su atención sobre todos los objetos de importancia para prevenir en lo posible los efectos de la guerra bárbara que han declarado los indios sublevados teniendo presente que la destrucción y el exterminio es el resultado inmediato que se sigue a la ocupación que hacen de algún lugar, y que no respetan ni se salvan de su ferocidad salvaje ni las cosas más preciosas y sagradas de su deber meditar y en efecto ha meditado seria y detenidamente en los medios más a propósito para precaver y salvar en todo caso los vasos sagrados, las alhajas de oro y plata y demás objetos preciosos , destinados al adorno y servicio de los templos, a cuyo objeto Su Excelentísima se ha servido disponer y me ha ordenado decirlo a Vuestro Señor que se proceda a formar un inventario exacto de aquellos objetos con intervención de la autoridad política del lugar en que deba practicarse por los respectivos párrocos o encargados de la autoridad eclesiástica, cuyas constancias juradas se remitirán a esta secretaria de mi cargo dentro de treinta días contados desde esta fecha, para que dando cuenta a Su Excelentísimo resuelva lo que tenga por conveniente. El mismo Excelentísimo Señor Gobernador al ordenarme comunique a Vuestro Señor esta determinación me ha encargado recomiende a su acreditado zelo y eficacia, dicte por su parte las órdenes y medidas conducentes a la más pronta y puntual ejecución de esta providencia, que tiene 3 por principal mira el asegurar y precaver las alhajas destinadas al culto público, que es de tanto interés para nuestros pueblos; debiendo emprenderse las que se hallen en de pronto por haberse substraído de los lugares ocupan los bárbaros; en el concepto de que con esta fecha se comunica a las autoridades políticas a quienes corresponde esta disposición” A que contestó Su Señoría Ilustrísima lo siguientes: “Se extienden en mi Secretaría las circulares para la formación de inventarios de las alhajas y demás objetos dedicados al culto divino en las parroquias de esta parte de la Diócesis, medida de precaución y de seguridad protectora, según me explica Vuestro Señor en carta oficial de 15 del corriente por disposición del Excelentísimo Señor Gobernador[3].

A los dos meses de dicha disposición el Gobierno civil, alegando la importante necesidad de incrementar las “fuerzas del gobierno” ante la incesante lucha en contra de los indios sublevados, le pidió de manera urgente apoyo a la iglesia católica de Yucatán a través de la hipoteca de las ahajas de oro y plata y ornamentos que conformaban para ese entonces una de sus mayores riquezas a nivel patrimonial y económico. El obispo Guerra procedió a enviar la circular que correspondió a favor de la citada petición. La relación de todos ellos estaba cuantificada a través de los inventarios que anteriormente habían solicitado, por lo que la respuesta por parte de los curas párrocos fue casi inmediata, anexando en los respectivos inventarios, ornamentos, alhajas e imágenes que enseguida fueron tasadas para saber su total monetario. Para el 17 de abril del mismo año el gobierno de Yucatán ya le notificaba al señor obispo el cómo se iban a trasladar los objetos su valor total monetario, y el lugar de destino de las mismas; la Habana Cuba.

Este desgraciado suceso que estuvo siempre en la provisión de Su Excelencia, la necesidad urgentísima de sostener y aumentar para este caso las fuerzas del gobierno, con el fin de librar de su total ruina, si no el todo, al menos, el resto del Estado, y la falta absoluta de recursos pecuniarios para llenar este sagrado objeto, le inclinaron a acercarse personalmente a Vuestro Señor con la mira de manifestarle este gravísimo inconveniente y recabar desde luego su parecer y aquiescencia para hacer efectiva la hipoteca de algunas alhajas de los templos y proporcionar por este medio sensible pero indispensable aquel elemento, sin el cual no sería posible a la administración sacar al país del terrible conflicto en que se encuentra. El gobierno ha dispuesto que para su mayor seguridad sean estas conducidas en el Bergantin de guerra de S. M. C el Nervion que se halla actualmente en Sisal y debe salir para la Habana precisamente el miércoles inmediato.

Dios y Libertad Mérida, Abril 17 de 1848

Francisco Manuel de Arredondo

                Al Reverendo Obispo de esta Diócesis[4]

El avaluó determinó que todos los objetos proporcionados por la iglesia ascendían a un total de cincuenta y un mil trescientos noventa pesos medio real. Esta cantidad fue muy baja considerando que fueron 22 las parroquias que proporcionaron gran parte de sus alhajas, ornamentos e imágenes. En los inventarios realizados por los sacerdotes destacaban las proporciones, materiales y otras especificaciones en torno al objeto litúrgico entregado, en el que se destacan los de oro y plata. A continuación, la lista de parroquias, junto con la factura del total de objetos cotizados, sus custodios y notas aclaratorias.

Factura de las alhajas correspondientes a las Iglesias del Estado y se expresan a continuación y que por disposición del Excelentísimo Señor Gobernador se remiten a la Habana por el bergen de guerra de S. M C. el Nervion un comité el capitán de fragrate Don Francisco Manuel Quezada a la consignación y cuidado de los señores Don Lino Carballo y Don Mauricio Santelires de aquel camerio.

1.- San Sebastián

2.- Sotuta

3.- Yaxcabá

 4.- Espita

5.- Homún, Mama

6.- Sisal y Pixilá

7.- Izamal

8.- Tixcacaultuyú

9.- Dzitas

10.- Cenotillo

11.- Hocabá

12.- Izamal

13.-Kaua

14.- Sacalaca

15.-Tihosuco

16.- Temax

17.- Oxkutzcab

18.-Dzemul

19.- Sitilpech

20.- Maní

21.- Izamal

22.- Catedral

Suma total: $ 51, 390.00

Según aparece importan las alhajas y expresa la anterior factura cincuenta y un mil trescientos noventa pesos medio real. Mérida, 17 de abril de 1848.

Juan Pablo Ancona

Francisco Manuel Arredondo

José Julián Troncoso

 G. Rejón

Nota: que en la presente nómina hemos advertido nosotros los que suscribimos comisionados por Su Señoría Ilustrísima por el Superior Gobierno para presenciar los inventarios y avalúos de las alhajas, no se expresan por equivocación una custodia sobredorada de la parroquia de Cenotillo, una patena de plata del Copón de la de Dzemul, diez sortijas de la Señora de Lima de Maní, las potencias y rocetas de oro de la corona del Señor de la Conquista y diez jarras de plata de la Santa Iglesia Catedral que fueron conducidas. Así mismo hemos notado que el viril de oro de la custodia de Dzitas, quince mecheros y diez y siete adornos del tenebrario de esta Santa Iglesia Catedral no se llevaron estando comprendidos en la adjunta nómina y de orden superior la firmamos. Mérida, mayo 22 de 1848

José Julián Troncoso

                José Julián Troncoso

Aunque no se expresan las diez jarras en la factura, su peso está comprendido en las cuatro que constan en ella. Fecha ut supra.

G. Rejón[5]

El documento que arriba hemos citado forma parte de un expediente extenso que relata todo el desarrollo de la transacción económica que se realizó a raíz de la hipoteca de los objetos inventariados, en ella incluso muestran las advertencias que el clero católico le expone al gobierno civil si en algún momento no se devolvía el dinero fruto de las ventas. Con el estudio de este expediente se podría identificar, además de la pérdida del patrimonio cultural de la iglesia, su participación directa “a favor” de la conclusión de la “guerra”.

Desaparición y recuperación de imágenes, alhajas, ornamentos y quema de iglesias

En la misma caja 227 de la Serie Inventarios se destacan expedientes con varias cartas y oficios enviados al Obispo de Yucatán por distintos curas párrocos, que dan cuenta de la desaparición de múltiples objetos litúrgicos, algo sumamente interesante e importante porque nos ofrecen un panorama general de lo que se perdió al compararlos con inventarios anteriores, mismas que se encuentran en la serie documental ya referida. Asimismo, se señalan la forma en que muchos de ellos fueron recuperados y enviados a la catedral de Mérida o curatos cercanos.

Razón de los inventarios que contienen vasos sagrados, ornamentos que se han podido salvar pertenecientes a iglesias y otros cosas de los pueblos que por desgracia han sido ocupados por los indios alzados. Ekpes (dz), Pisté Tiholop. “También hay notificación de haberse salvado la mayor parte de las alhajas de las parroquias de Chemax , Nabalam y Xcan pero no habiendo llegado oficialmente los inventarios respectivos al gobierno eclesiástico no se hace ahora la publicación como se verificará particularmente[6]

Reverendísimo Señor Obispo

En el aniquilamiento que los indios bárbaros hicieron en la mañana de hoy del hermano pueblo de Tixcacaltuyú incendiándolo y destruyendo todo su caserío, padeció sensible considerablemente la santa iglesia de aquel pueblo en que los salvajes contropofagos (sic), con la impiedad más escandalosa osaron cometer las profanaciones más inauditas ultrajando a la religión, en el destrozo impío de las sagradas imágenes que veneramos los fieles.

Por resultado de crimen tan enorme que el oficial comandante de la tropa que destine en persecución de los bárbaros, pudo recoger los efectos que constan en el inventario minucioso que tengo el honor de acompañar a vuestro señor reverendísimo y que conservo en mí poder por carecer de oportunidad segura para remitírselo, pero que quedan a su disposición, para que se sirva disponer de ellos de la manera que juzgue más conveniente.

Sírvase Vuestro Señor Reverendísimo señor obispo admitir con tal motivo las protestas de mí consideración y el sentimiento con que como buen católico me dirijo a su autoridad al noticiarle un acontecimiento tan desagradable. Dios y libertad Yaxcabá 17 de enero de 1848 a las diez de la noche Alberto Morales Al Reverendísimo Señor Obispo Diocesano Doctor Don José María Guerra[7].

También, los oficios y cartas brindan relatos de la quema de iglesias, retablos, mutilación de ojos a efigies, robo de ornamentos y alhajas por parte del ejército estadunidense, que dan fe de la pérdida del patrimonio de la iglesia católica en el periodo de la llamada Guerra de castas.

Ilustrísimo y Dignísimo Señor Obispo Diocesano Doctor Don José María Guerra

Peto, 25 de Diciembre de 1848

Mi reverendísimo Padre y Señor el objeto de esta es manifestarle que la causa del Presbítero Don Remigio Vásquez, se ha concluido y ayer por la posta camino, para esa capital el haberse tardado fue por haberse mandado al pueblo de Ichmul, ignoró, mañana sale de esta villa conduciéndolo para la capital, por mandato del General Don Sebastián Lopés de Llergó. El Estado de esta parroquia ocho puertas le zafaron y cinco ventanas, los ornamentos votados en la sala los he arreglado, y muchos ornamentos faltan, que dejaban los padres en varios pueblos haunde (¿?) andaban, también hay algunos ornamentos que pertenecen a varias parroquias, sobre alhajas ha parecido la lámpara el viso y la urna de la majestad cuasi toda la plena le quitaron según el padre Vásquez que los americanos lo hicieron estando el preso, el padre Meso me entregó dos candeleros un cáliz sin cuchara y un platito perteneciente a la residencia que dio por perdido un cáliz sin pie sin cucharita y sin patena, y un incensario, sin naveta ni cuchara y dos cadenas menos; y quedo haciendo diligencia de ver si reuno más porque los soldados constantemente están vendiendo plata de iglesias y para ellos todo es botín, los americanos que fueron a esa Capital llevaron de alhajas de iglesias como cinco arrobas de plata y dicen que hasta una custodia de Tixmeuac se encontró, y se le dio al interior de dicho pueblo, por Doctor Eulogio Rosado, los últimos americanos que pasaron los pusieron en la iglesia y subieron al coro por no tener llave y empezaron a arrancar las hojas de las tribunas, para quemar ya le habían puesto puntales a la puerta de la iglesia para zafar y quemar cuando me avisaron y los demande, el órgano se lo llevaron los indios.; nuestro Padre Jesús, Nuestra Señora de Dolores, Nuestra Señora de Soledad, y la verónica después que las jachiaron (sic) les quitaron los ojos así es que todo esto lo han dejado dando compasión el verlo. Sobre los Indios, no se mueven de Tihosuco el viernes hirieron a cuatro oficiales y un soldado muerto, a los americanos les hirieron dos oficiales en Ekpes, es cuanto ocurre por este rumbo. Ilustrísimo Señor Pedro Badillo[8]

Acción de los sacerdotes

Otro tipo de información que proporcionan los expedientes y legajos que conforman la Serie ya descrita, es el accionar de los curas párrocos y vicarios ante los saqueos que realizaban los sublevados y ejército de los objetos litúrgicos que consideraban valiosos a nivel monetario y “divino”. Algunos sacerdotes, incluso a expensas de su seguridad, trasladaron las imágenes más importantes a otras parroquias o las escondieron en cuevas, paredes o lugares que para ellos eran apropiados para asegurar los objetos. En las cartas se puede apreciar la angustia que sentían por salvaguardarlas.

Señor obispo doctor don José María Guerra Sotuta febrero 12 de 1848 Venerable señor Sotuta. Con el motivo del incendio del pueblo de Tabi auxiliar a esta parroquia de mi cargo la imagen de la Santísima Virgen de aquella iglesia fue conducida a esta cabecera para no exponerla a la violencia con que los bárbaros entrando profanan los sagrados templos y burlándose de sus sagradas imágenes no había podido poner en el conocimiento superior de vuestro señor ilustrísimo este acontecimiento por mi salud quebrantada la que con el favor del señor he recuperado y como puede suceder que sitiado este pueblo nos veamos en el caso de salir quisiera que vuestro señor ilustrísima se digne indicarme si convendrá llevarla conmigo hasta conducirla si posible fuere a esa ciudad como se verificó con el santo patrón de ichmul, pues los fieles todos de esta población tienen un admirable empeño de no dejarla, si llegase el caso referido. Dios Nuestro Señor guarde la importante vida de vuestro Señor Ilustrísima que así lo desea su obediente capellán. G S M A José Antonio Monforte (Rúbrica) 12 de febrero de 1848[9].

               Campeche y marzo 26 de 1848.

               Muy Venerado Señor

 Con profundo sentimiento participo a vuestro Ilustrísimo el desagradable e inesperado paradero que tuvieron las principales alhajas de la iglesia de Valladolid las que con esmero había procurado sacar de la infortunada ciudad cuando se trató de levantar el campo: habiéndolas acondicionado en un baúl me propuse del mejor modo posible salvarlas: pero todo todo (sic) fue inútil, porque a la confusión y desorden que causó el encuentro que tuvimos con los Indios y la horrorosa, cruel e inhumana mortandad que sufrimos, ya cada uno solo cuidaba en salvarse, abandonando hasta a sus propios padres, pues a tal extremo llegó. En el baúl se hallaba la custodia, el copón, el cáliz con su patina, un relicario con su cadena, dos coronas imperiales de filigrana y una corona del señor de las misericordias igualmente de filigranas y todo de oro, así como también un aderezo de perlas finas y como sesenta jarmines (sic) de la Señora del Carmen. Un día antes de nuestra salida me mandó decir el comandante de Agustín León, que yo encajone todas las alhajas y pidiese a el mismo los caballos que necesitan para conducirlas: así lo verificaré. No solo con la plata de la parroquia sino con la de Tixcacal Tuyul, Uayma, Navalam, y parte de la de Candelaria; por la hora de arreglar las cargas me negaron todo auxilio para sacarlas: acaso convendría así, porque si salen de la Iglesia hubieran sufrido la misma suerte que las referidas alhajas. Al salir yo de la sacristía y despedirme de los sacristanes les recomendé cuidasen de la Iglesia como de aquellas alhajas; y que tan luego que el Señor Vicario se presente se entregasen todas las llaves que yo les dejaba. Confío señor que así se haría, así como también confío en Dios nuestro Señor que las de oro no quedarán extraviadas pues pudiera ser las presenten al expresado Señor Vicario. De éste Señor sólo diré a Vuestro Señor todo lo que podía en ese billete que le acompaño de entonces nada sé de él. Con haberme extraviado todo lo que había y el sentimiento que me aflige la muerte de dos hermanos, no tuve presente escribir a Vuestra Ilustrísima luego que arribe a esta plaza, a fin de cerciorarte de lo que ahora le hago sabedor, como también suplicarte si lo tienen a bien me provea de licencia debiendo advertir que las que tenía terminan por el mes de mayo. (…) Campeche 26 de marzo de 1848. Al: Ilustrísimo Señor Doctor Don José María Guerra[10]

La documentación que he descrito en este texto permanece, en gran medida, inédita para la investigación histórica. Quizá no se le ha puesto atención por pertenecer a una Serie que aparentemente sólo contiene información de los inventarios proporcionados por los presbíteros en las visitas pastorales de los obispos o en alguna cuestión extraordinaria (como la guerra de castas), sin considerar que los oficios y cartas que se anexan a ella forman parte inherente del expediente. Su consulta ayudará a reconstruir la coyuntura de su creación y de este modo un hecho histórico.

En la actualidad, con la ayuda de estudiantes de la Universidad Autónoma de Yucatán que prestan su Servicio Social en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, se está realizando la catalogación de toda la Serie de Inventarios, con la finalidad de que sirva como herramienta de consulta de la información que ahí se resguarda y así se agilicen las investigaciones para todo aquel interesado en la historia de Yucatán.

FUENTES DOCUMENTALES

Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán. (AHAY)

NOTAS AL PIE

[1] Para saber más al respecto véase: Bretos, Miguel A. Arquitectura y Arte Sacro en Yucatán: 1545 – 1823, México, 1ra Ed., Colección Suaste: 1987

[2]  Ejemplos bibliográficos: Baqueiro Preve, Serapio. Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán desde el año de 1840 hasta 1864, Mérida, Yucatán, Manuel Heredia Argüelles, 1878; Reed, Nelson. La guerra de castas de Yucatán, México, Editorial Era, 1971; González Navarro, Moisés, Raza y tierra. La guerra de castas y el henequén, México, El Colegio de México, Segunda Edición, 1979; Revista de Cultura Maya SAASTUN, Mérida, Yucatán, Número 1, Abril de 1997

[3] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 4, s//f.

[4] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 5, s/f.

[5] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 5.

[6] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 4

[7] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 4

[8]  AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 4

[9] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 4

[10] AHAY, Sección Gobierno, Serie Inventarios, Caja 227, expediente 4

Carlos A. Mendoza Alonzo. Originario de Cholul, Mérida, Yucatán. Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán, estudiante del Master en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos en la Universidad Complutense de Madrid, Coordinador General del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. Especialista en temas de Archivística eclesiástica, Historia de la iglesia yucateca y religiosidad popular. Correo: carlos_mendozaalonzo@outlook.com

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Foto de portada: Año de 1848. Expediente instruido sobre la venta de algunas alhajas de esta Santa Yglesia Catedral y otros templos de la Diócesis. Cortesía del autor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .