Dos vidas unidas por la palabra: “Flush” de Virginia Woolf

Ezequiel Carlos Campos nos presenta una reseña sobre “Flush”, de Virginia Woolf, la biografía de un cocker spaniel.

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Por Ezequiel Carlos Campos

“Después de todo, ¿lo dicen todo las palabras?,

¿pueden las palabras expresar algo?

¿No destruirán, por el contrario,

los símbolos que están más allá de su alcance?”

Flush, Virginia Woolf

El objetivo de la ficción es crear mundos. Y no sólo eso, sino que también se ofrecen opciones distintas de percepción del mundo, maneras de ver lo que nos rodea dentro y fuera de las páginas. Tal es el caso de la creación de sensibilidades más allá de lo entendible, verbigracia: ver el mundo a través de los ojos de un perro.

Con esto, se entiende que en la literatura todo es posible, crear historias en líneas temporales del pasado y del futuro, de otros mundos, o la creación de biografías de personajes que existieron o nunca lo hicieron; también es correcto decirlo, de seres vivos con una racionalidad distinta a la nuestra. En Flush (Calixta Editores, 2021), Virginia Woolf (Inglaterra, 1882-1941) no sólo nos hace cómplices de la vida de un perro, encontramos la importancia de darle voz a aquellos que no la tienen: y decimos voz por el hecho de describir los paisajes, los ruidos y las sensaciones que estos pueden percibir desde una ficción más allá de lo entendible.

En Flush —mediante un narrador que de manera biográfica nos va desplazando por la historia del perro y sus dueños— descubrimos el árbol genealógico que nos llevará hasta el punto en donde estamos. ¿Cuál es la historia de los cocker spaniel, familia de Flush, hasta llegar a Inglaterra? ¿Cuál es su presente al momento de contarse su historia? La primera ama de Flush fue la señorita Mitford, y ella será quien cambie la vida del can al momento de regalarlo a la poetisa de la época victoriana —personaje que existió en realidad— Elizabeth Barret Browning, acorralada por sus apremiantes problemas económicos. ¡Y todo se sabe no sólo por el narrador que nos lo cuenta, sino porque lo vemos, sentimos, escuchamos, olemos y probamos por el propio Flush!

En el transcurso de las páginas, el aislamiento de la señorita Barret por su enfermedad empapa la vida de Flush —un perro de orejas largas, cola ancha y unos ojos atónitos color avellana que solía cazar en lugares llenos de árboles, en total libertad—. Ahora, como un cambio importante en su vida perruna, se vuelve un acompañante en la enfermedad de su ama. La soledad, el silencio y la tranquilidad es su historia. Es, pues, una esclavitud en el asilamiento. Sin embargo, esto permite que Flush se vuelva alguien más contemplativo, lo da un razonamiento ante los días que viven. Pasan los años y el can logra conocer su mundo ahora: un acompañante inseparable.

La complicidad entre ama y perro va más allá de la vida solitaria entre una y otro; se vuelven cómplices en la vida amorosa de Barret que, como sabemos, se casó con el también poeta Richard Browning. Al principio, el perro tenía una gran lucha por el amor de su dueña, surgirán algunos problemas por ganarse el corazón de la poetisa. Hasta que uno tiene que ceder. En este libro, podemos contemplar no sólo la biografía de un perro llamado Flush, que vivió desde 1842, sino también la vida de personas reales en un mundo real, biografía en conjunto que descubre dos vidas (¿o tres?) unidas por una pasión: las palabras y lo que pueden expresar éstas, y la de un ser sin habla pero que expresa más de lo imaginable. Flush se convierte en una ficción que raya con nuestro mundo.

Virginia Wolf escribe una novela basada en la presencia del perro en la correspondencia entre los poetas: ahí encontramos algunas historias que le suceden a Flush como el rapto por unos ladrones de perros, viajes al extranjero en donde la vida del perruno cambia de manera drástica al dejar el aislamiento, el nacimiento del heredero de la familia Browning hasta el fin de la historia del perro; y sin olvidar, claro está, la época victoriana descrita por la autora. Con esto, podemos decir que Flush es un conjunto de biografías unidas por medio de las palabras.

Páginas: 144

Publicación: 2021

ISBN: 978-958-5162-24-2

Editorial: Calixta Editores

Ezequiel Carlos Campos (Fresnillo, Zacatecas, 1994). Ha publicado en distintos medios impresos y virtuales de México, Colombia, Ecuador, El Salvador, Chile, Argentina, Venezuela, España y Francia, como Luvina, Círculo de Poesía, Punto de partida, La raíz invertida y Altazor. Está incluido en Todos juntos hacia un mismo sinfín y Fabulaciones (ambas editadas por el IZC, 2014). En lo académico ha publicado en Jóvenes en la ciencia. Becario del Festival Interfaz-ISSSTE: Desdibujando límites, Monterrey, Nuevo León, 2017. Dirige la revista virtual El Guardatextos (www.elguardatextos.com). Es autor de los poemarios El beso aquel de la memoria (2018; 2019), El Infierno no tiene demonios (2019; 2020), El instante es perpetuo (2019) y Crónica del desagüe (2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, inglés, italiano y otomí. Premio Estatal de la Juventud 2019 en la categoría de Talento Joven/Literatura.

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La imagen de cabecera es un detalle de la portada del libro de Calixta Editores

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