El archivo histórico del arzobispado de Yucatán. Su historia e importancia

En esta entrega de El Guardián de la historia, Carlos Mendoza Alonzo nos comparte un texto en coautoría con el Pbro. Héctor Augusto Cárdenas Angulo.

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Por Pbro. Lic. Héctor Augusto Cárdenas Angulo[1] y Carlos Armando Mendoza Alonzo[2]

Resumen

Este Artículo de investigación presenta la Historia de Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, desde que fue creado hasta su estado actual de organización y conservación, sin omitir las peripecias que comúnmente sufren los Archivos históricos y los personajes que intervinieron en su cuidado. Además, se señala su importancia a nivel Patrimonial, Cultural, y de la investigación histórica a través de la descripción de la información que resguarda.

El Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY) es uno de los Acervos documentales más importantes del Sureste Mexicano

El Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY) es uno de los Acervos documentales más importantes del Sureste Mexicano, donde se resguarda el mayor corpus documental concerniente a la época Novohispana o “Colonial” en el Estado de Yucatán.[3] Éstos, representan el testimonio escrito de la acción pastoral y administrativa de los Obispos y Arzobispos que han gobernado la Diócesis de Yucatán de 1633 a 1986.  A lo largo de su Historia ha sido llamado “Archivo de la Secretaría del Arzobispado”, “El Archivo de la Mitra Emeritense” y “El Archivo del Arzobispado de Yucatán” por los diferentes investigadores que lo han utilizado como fuente principal de sus trabajos.[4] . En total, la conforman 14, 735 volúmenes, puestos en 626 cajas (AG12) de polipropileno en 75.12 metros lineales.

La información que se desprende de su consulta se caracteriza por su diversidad, es por ello que investigadores locales, nacionales e internacionales solicitan acceder a ella para sustentar sus proyectos enfocados en discernir la Historia regional de lo que actualmente comprende la zona del Petén de Guatemala, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán.

Su Historia no se concibe sin la mención especial del Obispo Crescencio Carrillo y Ancona[5] (1837-1897), quien fue el primer Historiador en utilizar como fuente principal de sus numerosos estudios el mencionado Archivo. Su metodología de investigación se basó en utilizar documentos veraces y de preferencia contemporáneos a los hechos para desarrollar sus estudios históricos.[6] Incluso dentro del corpus de sus escritos hacía mención de la importancia que le concedía poder respaldar sus textos con documentos que habían sido testigos de los acontecimientos relatados. Ejemplo de lo antes mencionado se encuentra en su escrito “Vida del Venerable Padre Fray Manuel Martínez” en el que señala:

No lo habíamos hecho (biografía sobre Fray Manuel Martínez) porque no habíamos logrado reunir los datos y principalmente los documentos más indispensables para una obra como ésta, pero que últimamente, y cuando ya habíamos perdido toda esperanza de encontrarlos, quiso la Divina Providencia que vinieran a nuestras manos, desde la misma Orden Franciscana en su Providencia que fue de San José de Yucatán; contando además con los buenos informes que hemos recibido de personas que viven aún en avanzada edad y que fueron inmediatos testigos de la vida de nuestro héroe, así en Mérida como en Izamal.[7]

También, en su obra “Historia del Obispado de Yucatán y sus Obispos”, pondera que el “Archivo de la Secretaría de la Diócesis de Yucatán” representa la fuente más confiable para desarrollar su Historia, exponiendo en el apartado de su texto dedicado al Obispo Luis de Piña y Mazo, que Justo Sierra[8] juzgó en sus escritos de manera equivocada a este Prelado, al fundamentar sus investigaciones en fuentes no fidedignas.  

El citado biógrafo funda sus acertos (sic) en la abundante copia de documentos que dice haber poseído; pero la justicia y la verdad histórica exigen que nosotros aquí consignemos, que por la gravedad de los sucesos ocurridos en el pontificado del Ilmo. Sr. Piña, tuvo estos grandes y numerosos enemigos que dejaron contra él muchísimos papeles, acusaciones e informes. Siendo estos los copiosos documentos, verdaderos libelos infamatorios, que el biógrafo tuvo en su poder, con la circunstancia sobremanera notable de no haber tenido en su estudio la no menos abundante copia de documentos fidedignos y oficiales, originales y auténticos, que acerca de dicho Prelado se conservan en los archivos de la Catedral y de la Secretaría del Obispado. Que el Dr. Sierra no vio, como debía, estos últimos, atenido a que tenía entre sus papeles la copia o el fragmento de uno u otro…[9]

De igual manera, con esto último, queda en evidencia que el Fondo documental que conocemos actualmente como el Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán se encontraba en ese momento conjuntado, por lo menos en su mayoría, en el departamento perteneciente a la Secretaría de Cámara y Gobierno del Obispado de Yucatán ubicado en el Palacio Arzobispal, junto a la Catedral de Mérida[10]. Ahí permaneció hasta que en 1915, en el marco del gobierno anticlerical del General Salvador Alvarado[11], fueron incautados tanto la Catedral como el Palacio Arzobispal, siendo reubicadas sus oficinas en varios lugares. Al regreso del exilio del primer Arzobispo de Yucatán Martín Tritschler y Córdova[12], su residencia, registros y oficinas de la mitra se instalaron en la calle 56 No. 474[13] del centro de Mérida. Al siguiente año se trasladaron a la calle 57 No. 459, en donde permanecieron hasta que los pasaron en la década de 1950, a la calle 58 No. 501 altos.[14] El edificio obtenido, anexo de la Catedral de Mérida, se encontraba en malas condiciones, pero bajo la acertada dirección de los Arzobispos Fernando Ruiz Solórzano y Manuel Castro Ruiz, respectivamente, se lograron llevar a cabo los trabajos de reacondicionamiento.[15]

Asimismo, dicho Fondo documental, se encontraba en condiciones no propicias para su conservación, por lo que fue necesario establecer planes de acción encaminados a contrarrestar dicho problema, así lo indica Maritza Arrigunaga Coello, quien en 1983 escribió una reseña para la Biblioteca de la Universidad de Texas en Arlington:

Por falta de recursos suficientes para restaurar en un corto tiempo la anexa, cuyos planos habían sido aprobados, los documentos del Archivo fueron descuidadamente amontonados en un rincón del edificio. La parte este donde antes se encontraban no estaba bien protegida contra las lluvias, por tener el techo muchas goteras. Fue allí en donde Don Joaquín de Arrigunaga encontró estos documentos en el año de 1959. Para contrarrestar la infestación de insectos que cubrían los documentos, el Sr. Arrigunaga los sumergió en soluciones químicas, colocándolos más tarde en patios y azoteas para que se secaran. Poco a poco los separó y copiló (sic) en orden cronológico. Al pasar el tiempo y al mejorarse la situación económica, se reconstruyó y acondicionó una morada en donde hasta la fecha se albergan las colecciones que el Sr. Arrigunaga había copilado.[16]     

Se carece de la documentación suficiente para señalar quién fue la persona que se encargó de clasificar y organizar por vez primera, y de manera general, el Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán;[17] es decir, por orden cronológico y de acuerdo a la temática expuesta en los expedientes, legajos y libros.[18] Para 1974 estaba organizado de esta manera, así lo precisa Michael J. Fallon en su artículo titulado “El Archivo de Mitra Emeritense” publicado en “La Revista de la Universidad de Yucatán” a finales de 1976:  

Cuando comencé a trabajar en este Archivo, en marzo de 1974, no había, hasta entonces, guías o índices disponibles para la consulta y me vi obligado a elaborar mi propia relación no oficial de los fondos del Archivo. Afortunadamente, la mayoría de los documentos estaban clasificados cronológicamente, por materia. Con base en esta primitiva organización, pude estimar que el 90 % de los fondos datan a partir de 1700…

El Archivo comprende grandes colecciones de documentos, así como muchas secciones, más pequeñas, constantes de dos o tres legajos y libros específicamente titulados y de materias inconexas. Algunas de las secciones, de las que me ocuparé, son las de Concursos; Hábitos, Becas y Órdenes; Capellanías; Visitas Pastorales; Oficios y Decretos; Asuntos Terminados; Informaciones de Cristiandad; Dispensas de Parentesco; Matrimonios Ultramarinos; Libros de Órdenes; Cofradías; Libros de Exámenes de Colegiales; etcétera.[19]

Igualmente, Miguel Américo Bretos[20] y Rodolfo Ruz Menéndez[21] en 1977 y 1980, respectivamente, refieren estas mismas “secciones” documentales y otras como “Inventarios parroquiales” y “Libros de Fábrica” en sus artículos publicados en la Revista de la Universidad de Yucatán. Esto ayudó a difundir tal información a la comunidad académica, resultando investigaciones cuyas fuentes primarias fueron los documentos emanados del Archivo ya referido.[22] De ahí la importancia del trabajo Archivístico que se le aplicó y además se fomentó, que si bien no fue el ideal, permitió el acceso a la consulta de la información.

Posteriormente, en 1980 se encargó al Padre José Florencio Camargo Sosa realizar un estudio a fondo del problema y la formulación de soluciones adecuadas. A fin de comenzar el trabajo necesario para su correcta organización y conservación de los documentos, recibió una instrucción práctica de archivística en el Archivo General de la Nación; luego, fue nombrado Director de lo que se llamaría provisionalmente, Archivo Histórico de la Curia Arzobispal de Yucatán (1980), y más tarde Archivo Histórico de la Arzobispado de Yucatán (AHAY). El Padre José Camargo dirigió dicha institución hasta junio de 2013, es decir, durante casi 33 años.[23]

A lo largo de su gestión se mantuvo el servicio de consulta a la documentación histórica, sin exceptuar las complicaciones para ello. Para acceder al fondo se presentaba una solicitud[24] justificando su investigación[25] con la presentación del proyecto y sus fines, avalado por alguna institución. Se carecía de una guía o índice general para su consulta, por lo que la revisión del corpus documental se realizaba prácticamente sin un material de apoyo que pudiese ayudar y agilizar la búsqueda de la información requerida.

 En el tiempo que el Padre Camargo Sosa fungió como Director, los documentos estuvieron en cajas de diferentes formatos colocados en estantes, pero las instalaciones no disponían de aire acondicionado, sino hasta 2007 aproximadamente (y nada más en las horas de trabajo, 9 am – 1 p.m.). Sólo se contaba con la ventilación manual sin tener un control de humedad.[26]

A principios de 2009 el Doctor Miguel Bretos[27] planteó al Arzobispo, Monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán la posibilidad de solicitar la inclusión de la Catedral de Mérida y su entorno en el listado del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. De esa coyuntura, a sabiendas de sus necesidades, surgió la idea de trasladar al que podría ser la nueva sede del archivo histórico, un espacio restaurado para un Museo de Arte Sacro de Yucatán en Conkal. Entonces, en el año 2012, se habilitaron los espacios subutilizados del lugar, ofreciendo una simbiosis con lo que sería una “Galería” de Arte sacro. En junio de 2011 el Doctor Bretos hizo contacto con la Dra. González Cicero, Directora de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de la Nación (ADABI), expresándole el interés por reorganizar el Archivo Histórico de la Arzobispado Yucatán (AHAY), proponiendo un espacio más adecuado y facilidades para la consulta a los investigadores y estudiosos, a lo cual respondieron de forma eficaz e inmediata. Después de una visita de la Doctora Stella González a las instalaciones citadas, le pareció factible realizar la propuesta del nuevo espacio para el AHAY. Por consiguiente, se elaboró el proyecto.

El 23 de abril de 2013, el Arzobispo Emilio Carlos Berlie Belauzarán nombró Director del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán al Presbítero Licenciado Héctor Augusto Cárdenas Angulo, y en agosto de 2013 se dispuso la organización para reubicar el AHAY en Conkal. El proyecto de reubicación del Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY) comenzó con el traslado del fondo documental del salón anexo de la Iglesia Catedral, a su nueva sede, el ex – Convento de Conkal, Yucatán.

Al trasladarse, se realizó la labor de limpieza de los documentos, puestos para la protección de cada uno de ellos en papel cultural para posteriormente trasladarlos a cajas de polipropileno, AG12. Conforme se fue terminando el cambio de cajas y limpieza se trasladaron a los anaqueles establecidos en el espacio destinado para el Archivo. La finalización del cambio de cajas correspondiente a todo el fondo histórico se realizó en febrero de 2014.

A la par del cambio de cajas y limpieza se realizó el trabajo de clasificación y reorganización de los documentos que como se ha señalado, carecían de una organización adecuada, al estar divididos sólo en forma temática, sin respetar muchas veces el orden cronológico. La metodología archivística para realizar tal propósito se fundamentó en la creación de Secciones y Series de acuerdo a la naturaleza administrativa de los diferentes legajos y expedientes que conforman su estructura documental. El resultado final de ello fue el inventario de todo el Acervo, herramienta necesaria para facilitar el acceso a la consulta documental, al saber de qué tipo de información se cuenta y en qué cantidad.

A continuación, describiremos de manera general su organización e inventario, así como la información que resguardan algunas de las Series documentales más importantes.

Su organización está dividida por dos Secciones; “Gobierno” y “Justicia”, de las cuáles se desprenden 24 Series documentales.

Cuadro clasificador[28]

Inventario

Sección Gobierno:

Serie Fechas extremasNo. de cajasPiezas doc. TotalesLibrosLeg.Exp.
Cabildo1705-190329223021202
Cédulas Reales1633 -18178312182
Circulares1809-196337704235
Cofradías1662-1961109951840
Correspondencia1809-19613854965358
Cuentas1759-1976441076154492430
Estadísticas1727-191553513517
Impresos1785-1981161499125044205
Informes1778-1964298729384479
Inventarios1784-1929710212819
Licencias1745-196156411530
Mandatos1658-197115917131501119444
Obispos1689-1979811390121063315
Parroquias1780-19689207885114
Religiosos1660-1965102051549141
Sacerdotes1766-19561115969558
Seminario1720-1925682686302683
Sínodos1879-19454545400
Ultramarinos1777-19483525290212508
Visitas Pastorales1778-1901825510254

Total de volúmenes 13825.

Total de libros: 1776.

Total de expedientes: 7944.

Total de legajos: 4105.

Total de cajas: 579

Sección Justicia

Serie Fechas extremasNo. de cajasPiezas doc. TotalesLibrosLeg.Exp.
Capellanías1736-1891630611304
Dispensas1745-19863439597379
Legitimaciones1767 -1943413204686
Obras Pías1760-191537701463

Total de volúmenes: 910.

Total de libros: 10.

Total de expedientes: 832.

Total de legajos: 68.

Total de cajas: 47.

Sin embargo, hay Series que destacan por la gran cantidad de volúmenes que las conforman y por su riqueza en información. Prueba de ello es que en los últimos 23 años estas han sido las más requeridas como fuentes de investigación.

El Archivo comprende grandes colecciones de documentos, así como muchas secciones, más pequeñas, constantes de dos o tres legajos y libros específicamente titulados y de materias inconexas.

Estas son:

Cabildo: Su corpus documental está compuesto, en su mayoría, por “Concursos a Curatos”, cuya cronología abarca de 1705 a 1850. Sus expedientes resguardan la información recopilada de los concursos que se realizaban para la obtención de un beneficio parroquial, en los que se anexaban los edictos convocatorios para la provisión de los curatos, las solicitudes de cada participante que incluía información de sus lugares de nacimientos, edades, actas de bautizos y demás sacramentos, los oficios de sus méritos y servicios, aplicación de exámenes que consistían en escribir un texto en latín y de redactar elocuciones morales, y por último, la resolución final de Obispo para ocupar los curatos en pugna.

Como se puede observar, la Serie Cabildo presenta una gran variedad de información que permite estudiar la acción pastoral y administrativa de los señores curas que conformaron la diócesis de Yucatán en el lapso de tiempo ya referido, además de poder indagar sobre cuestiones de jurisdicción parroquial y de perfiles sacerdotes.

Visitas Pastorales: la conforman 254 expedientes distribuidos en 8 cajas, cuya cronología abarca de 1778 a 1901, correspondiente a las administraciones de los obispos Antonio Caballero y Góngora, Fray Luis de Piña y Mazo , Pedro Agustín Estévez y Ugarte, José María Guerra, Leandro Rodríguez de la Gala y de Crescencio Carrillo y Ancona. Los documentos de esta serie se originan de la visita periódica que realiza el obispo a las parroquias de su jurisdicción, con el propósito de reconocer las necesidades de su grey y de sus Ministros (sacerdotes). Los expedientes contienen información de la ceremonia de bienvenida del obispo a su llegada a iglesia parroquial, de los resultados de la revisión de los archivos parroquiales, los lugares sagrados, el ajuar litúrgico que incluye muchas veces el inventario de alhajas y ornamentos, los exámenes de las cuentas de cofradías y bienes parroquiales, además del cuestionario que se le realizaba a 4 personas con preguntas relacionadas a la acción pastoral, disciplinar y administrativa del cura titular . Por último, se anexaba el documento en donde el obispo estipulaba sus sugerencias para el mejoramiento de la administración del curato y la carta que el sacerdote redactaba en el que describía sus trabajos a favor de los feligreses con relación a la última visita. En esta última se agregaba el número de bautizados, casados y difuntos. Así pues, las visitas pastorales representan una fuente de información importante para comprender la cotidianidad y los entramados sociales, culturales y religiosos que se desprenden de la administración de los curatos.  

Mandatos: la integran 1713 volúmenes distribuidos en 159 cajas, cuya cronología comprende de 1658 a 1971. Sus documentos resguardan la información que la autoridad, eclesiástica y civil, dispone, manda y legitima con el propósito de mejorar la administración de su jurisdicción. Son representados de distintas formas, entre ellos están los oficios, decretos, rescriptos, bulas, cartas pastorales, correspondencia oficial, cordilleras, circulares y edictos. Cada uno de estos tiene su propia complejidad en cuanto a la diversidad de información que puede contener, y su consulta es de suma importancia para entender la relación Iglesia – Estado, y sus múltiples disyuntivas, a lo largo de la Historia de diócesis de Yucatán. 

Seminario: guarda la información de la vida administrativa de la casa de formación intelectual y espiritual de los sacerdotes a lo largo de su Historia (1720 – 1925). Su volumen documental está compuesto en su mayoría por la subserie “Becas y Órdenes”, la cual, a su vez, está dividida por los expedientes de cada uno de los estudiantes que estuvieron en sus aulas en el periodo de tiempo señalado, siendo un total de 2137. Al consultarlos podrán encontrar sus boletas de calificaciones, información de limpieza de sangre, cristiandad y de costumbres, solicitudes para vestir hábitos clericales, recibir órdenes sagradas (menores y mayores), y las cartas – aval que proporcionaba un sacerdote que fungía como su mentor recomendando al seminarista para recibir la ordenación sacerdotal.

Obispos: Se divide en 1390 volúmenes que abarcan los años de 1689 a 1979, resguardados en 81 cajas de polipropileno. La información que contiene representa la más diversa entre todas la Series que conforman la organización del AHAY. Destacan cédulas reales, decretos, oficios y mandatos, circulares, cartas pastorales, correspondencia particular y oficial de los señores obispos y los expedientes de los  diferentes asuntos que recibieron para su resolución, recomendación y designación. En algún momento de la historia del AHAY estos documentos fueron conjuntados en legajos de acuerdo al gobierno pastoral de cada uno de los obispos que pasaron por la Diócesis de Yucatán a lo largo del siglo XVIII, XIX y XX. De ahí que en la clasificación anterior se señalen cajas como “Gobierno pastoral del Señor Carrillo y Ancona”, y que su información sea diversa.

Cabe destacar que actualmente contamos con el Catálogo Archivístico del 30 por ciento del corpus documental que conforma esta Serie.

Por otro lado, el AHAY resguarda Series documentales con información inédita para la investigación histórica, que en el pasado no estaban a consulta por varias razones, la principal, como se ha mencionado, era porque se carecía de un inventario que pudiese determinar qué tipo de información contenían y en qué cantidad. Un ejemplo de lo mencionado es la Serie “Inventarios” en la cual se registran los bienes muebles e inmuebles de carácter histórico, artístico y documental de la Arquidiócesis de Yucatán. Su importancia reside en que permite, a través de su análisis, conservar y valorar los objetos litúrgicos, y en algunos casos identificar los casos de robo, ya que su información puede servir como prueba jurídica para recuperarlos. Estos documentos, pues, contribuyen a apreciar la importancia del patrimonio artístico y cultural que custodia la Iglesia Católica.

En total, está conformada por 7 cajas con un total de 102 volúmenes divididos en 12 libros, 81 legajos y 9 expedientes. Cuya cronología abarca de 1784 hasta 1929.

Hemos identificado que en su cuerpo documental se presenta una importante variedad de información respecto a la “Guerra de castas”[29], un suceso histórico de gran importancia para la región y que impactó a varios niveles, incluyendo lo político, social y económico. La perspectiva que denota esta Serie es la pérdida del patrimonio artístico y documental de la Arquidiócesis de Yucatán, así como la defensa de ellos por parte de los sacerdotes y personas cercanas a la Iglesia, durante los primeros años de la confrontación; es decir, entre 1847 y 1850. La información se desprende de los oficios y cartas que se anexaban a los inventarios parroquiales que fueron enviados, por mandato, de los curas párrocos al entonces Obispo de Yucatán el Señor José María Guerra, durante los años señalados.

Queremos posesionarnos como uno de los Centros de apoyo para la investigación histórica más importante del Sureste Mexicano

Consideraciones finales

Descubrimos con lo descrito, el estilo de Archivo que se encuentra en la Arquidiócesis de Yucatán, que como hemos señalado, ha sufrido una reorganización desde 2013 y del cual tenemos una visión prospectiva para continuar actualizándolo.

Hemos descrito en el texto la situación del Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY), pero dentro del Archivo histórico de la Arquidiócesis de Yucatán (AHAYUC) existen otros cinco Archivos: El Archivo General del Arzobispado de Yucatán (AGAY) 50.64 metros lineales hasta hoy pues se está trabajando y va creciendo mediante traslados; el Archivo Carrillo y Ancona del Seminario de Yucatán (ACASY)con 1.56 metros lineales; el Archivo José Florencio Camargo Sosa (AJFCS) con 4.44 metros lineales; el Archivo Juan Arjona Correa (AJAC) 0.96 metros lineales, Archivo del Venerable Cabildo Metropolitano de Yucatán (AVCMY), aunque físicamente está en el salón del Cabildo catedralicio de la Catedral de Mérida, quien desee consultar tal documentación lo puede realizar digital en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, en Conkal.

Queremos posesionarnos como uno de los Centros de apoyo para la investigación histórica más importante del Sureste Mexicano, capaz de ofrecer a su vez en sus instalaciones asesoría a las diversas parroquias que conforman la Arquidiócesis de Yucatán, y a las instituciones que así lo requieran en materia de clasificación, ordenación y conservación de sus Acervos documentales.

Por tanto, invitamos a los estudiosos de la Historia a conocer este Archivo histórico.

BIBLIOGRAFÍA

Aguilera Murguía, Ramón –  Garibay Álvarez, Jorge, Teoría y Técnica para organizar los archivos de la Iglesia, ADABI, México 2010.

Arrigunaga Coello, Maritza, Catálogo de las fotocopias de los Documentos y Periódicos Yucatecos en la Biblioteca de la Universidad de Texas en Arlington, Texas, The UTA Press, 1983.

Camargo Sosa, José Florencio, Crescencio Carrillo y Ancona el Obispo Patriota, Editorial Área Maya, Mérida, 2006.

Carrillo y Ancona, Crescencio, Vida del Venerable Padre Fray Manuel Martínez, Gamboa Guzmán y hermano, Impresores – Editores, Mérida, 1883.

Fallon, Michael J., “El Archivo de la Mitra Emeritense” en Revista de la Universidad

de Yucatán, núm. 107, vol. XVIII, Mérida, Yucatán, septiembre – octubre de 1976,

pp. 86-94.

Héctor Augusto Cárdenas Angulo – Carlos Armando Mendoza Alonzo,  coordinadores, Inventario del Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, Conkal, Mérida, Arquidiócesis de Yucatán, – México: Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México A. C., 2014.

Suárez Molina, Víctor Manuel, Historia del Obispado de Yucatán: historia de su fundación y de sus obispos, t. III, Fondo Editorial del Estado, Mérida, Yucatán, 1981.


[1] Sacerdote católico, licenciado en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Actual Director del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán.

[2] Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán, y en la actualidad es estudiante del Máster en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos en la Universidad Complutense de Madrid. De igual forma, funge como Coordinador General del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán.

[3] Durante la “Colonia” y gran parte del Siglo XIX la jurisdicción administrativa del Obispado de Yucatán abarcaba Tabasco, Campeche, el Petén-Itzá y Belice. En 1906 el Obispado de Yucatán es elevado a Arzobispado, asignándole como diócesis sufragáneas los recién nombrados obispados de Tabasco (1880) y Campeche (1895).

[4] Entre los primeros historiadores que hicieron mención del fondo documental, que ahora se llama Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, al utilizarlos como fuente de sus diversas investigaciones, están Michael J. Fallon en su artículo: Michael J. Fallon, El Archivo de la Mitra Emeritense, The Americas, Academy of American Franciscan History, 1976; Rodolfo Ruz Menéndez en su traducción del artículo publicado en el Diario de Yucatán el 12 de julio de 1978 y en la Revista de la Universidad de Yucatán, vol. XVII, núm. 107; y  Nancy Farriss, “Nucleation versus Dispersal: The Dinamics of Population Movement in Colonial Yucatán”, impreso en la revista Hispanic American Historical Review, vol. 58, 1978, pp. 187-216. Información tomada de Maritza Arrigunaga Coello, Catálogo de las fotocopias de los Documentos y Periódicos Yucatecos en la Biblioteca de la Universidad de Texas en Arlington, The UTA Press, Texas, Estados Unidos, 1983, p. 8.    

[5] Crescencio Carrillo y Ancona (1837 – 1897), es considerado uno de los personajes más relevantes del Yucatán decimonónico. Incursionó de manera importante en los ámbitos de la Historia, la Arqueología, la Antropología, la Filología, la Literatura y el clerical. Véase: José Florencio Camargo Sosa, Crescencio Carrillo y Ancona, el Obispo Patriota, Editorial Área Maya, Mérida, 2006; Víctor Manuel Suárez Molina, Historia del Obispado de Yucatán: historia de su fundación y de sus obispos, t. III, Fondo Editorial del Estado, 1981; José Dolores Rivero Figueroa – Francisco Cantón Rosado, Dos vidas ejemplares: Ensayos biográficos del Ilmo. Sr. Obispo de Yucatán Don Crescencio Carrillo y Ancona y de Monseñor Norberto Domínguez, Habana, Imprenta “Avisador Comercial”, 1918; Francisco Sosa, Don Crescencio Carrillo. Ensayo biográfico, en “Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística de la República de mexicana, Tercera época, t. I, núm. 12, 1873, pp. 733-742.

[6] Cfr. José Florencio Camargo Sosa, Crescencio Carrillo y Ancona, el Obispo Patriota, Editorial Área Maya, Mérida, 2006, p. 299.

[7] Crescencio Carrillo y Ancona, Vida del Venerable Padre Fray Manuel Martínez, Mérida, Gamboa Guzmán y hermano, Impresores – Editores, 1883.   

[8] Justo Sierra O´ Reilly (1814-1861) fue un prominente Historiador, Jurista, Político, y Novelista Yucateco. Entre sus escritos más importantes se encuentran las dedicadas a las biografías de los Obispos de Yucatán publicadas en el periódico literario “El Registro Yucateco” con el nombre de “Galerías biográficas de los Señores Obispos de Yucatán”. Para más información sobre él, véase: Carlos Sierra, Diccionario Biográfico de Campeche, México, Ed. La Muralla, 1997; Juan de Dios Pérez Galaz, Diccionario Geográfico, Histórico y Biográfico de Campeche, México, Gob. del Edo. de Campeche, 1979; Manuel Lanz, Bosquejo biográfico del Dr. don Justo Sierra de O’Reilly, a su memoria, en el cuadragésimo quinto aniversario de su fallecimiento, Campeche, Imprenta del Gobierno del Estado, 1906.

[9]   Víctor Manuel Suárez Molina, Historia del Obispado de Yucatán, historia de su fundación y de sus Obispos, tomo III, Mérida, Fondo Editorial del Estado, 1981, pp. 907-908.

[10] La Catedral de Mérida, capital del Estado de Yucatán, es la sede de la Arquidiócesis de Yucatán. Es considerada la primera Catedral erigida en la América Continental (tierra firme), y por lo consiguiente la más antigua de México. Para más información sobre su Historia, véase: Miguel A. Bretos, Catedral de Mérida : U pakal ku na y an chumuc cah t’hó ; La gran casa de Dios en medio de t’hó, Mérida, Yucatán, Cultura Yucatán, A.C., 2013.

[11] Gobernador del Estado de Yucatán de 1915 a 1917.

[12] Ante las inquietantes noticias que llegaban a Yucatán de la lucha armada que se efectuaba en el centro y norte del País, en el marco de la Revolución Mexicana, el Arzobispo Martín Tritschler y Córdova temió ser víctima de algún abuso de autoridad por parte de la nueva administración (Venustiano Carranza), por ello, decidió ausentarse por un tiempo mientras se aclaraba aquella situación. El 23 de agosto de 1914 salió de Mérida para Progreso y al día siguiente tomó pasaje en el vapor americano “Esperanza” rumbo a La Habana junto a otros clérigos, desembarcando en Cuba el 26 del mismo mes. Retornó a Yucatán el 12 de mayo de 1919. (José Ignacio Rubio Mañé, El Excmo. Sr. Dr. D. Martín Tritschler y Córdova primer Arzobispo de Yucatán. Edición especial de la Junta organizadora del Jubileo sacerdotal del Excmo. Sr. Arzobispo de Yucatán, Dr. D. Martín Tritschler y Córdova, México, Sobretiros de ABSIDE, 1941, pp. 59-64). Otro importante estudio biográfico sobre este Prelado es: Vida, muerte y testamento del Excmo. Y Rvmo. Sr. Dr. D. Martín Tritschler y Córdova, primer Arzobispo de Yucatán, en Boletín Eclesiástico, Mérida, Díaz Massa, 1943.     

[13] Cfr. Víctor Manuel Suarez Molina, Historia del Obispado de Yucatán, historia de su fundación y de sus Obispos, Tomo III, Mérida, Fondo Editorial del Estado, 1981, p. 1367.

[14] Cfr. Maritza Arrigunaga Coello, El Archivo de la Mitra, en Catálogo de las fotocopias de los Documentos y Periódicos Yucatecos en la Biblioteca de la Universidad de Texas en Arlington, The UTA Press, Texas, Estados Unidos, 1983, p. 8.  

[15] Ibidem, p. 8.

[16] Maritza Arrigunaga Coello, Catálogo de las fotocopias de los Documentos y Periódicos Yucatecos en la Biblioteca de la Universidad de Texas en Arlington, Texas, The UTA Press, 1983, p. 8. De igual forma, el Señor Joaquín de Arrigunaga, fundador y presidente perpetuo de la Academia Yucateca de Historia y Genealogía “Francisco de Montejo”, contribuyó con la organización y la creación del Archivo General de la Arquidiócesis de Yucatán en 1961. Este Acervo resguarda el total de los libros de registros  de sacramentos (Bautismos, confirmaciones, matrimonios, defunciones) efectuados en las distintas parroquias que conformaron la Diócesis de Yucatán de 1543 hasta 1900. Cfr. Epígrafe ubicada en el Archivo General del Arzobispado de Yucatán (AGAY) anexo a Catedral, que menciona la creación de tal Archivo en 1961 y también a sus iniciadores; epígrafe colocada en una pared del Archivo General del Arzobispado de Yucatán, piedra, plenamente legible, técnica de grabado sobre piedra.

[17] Probablemente fue el propio Crescencio Carrillo y Ancona quien organizó este Archivo, ya que como hemos señalado, fue el primer Historiador en fundamentar sus estudios con su revisión. Además, de 1877 a 1883 fungió como Secretario de Cámara y Gobierno del Obispo de Yucatán, Leandro Rodríguez de la Gala, en donde tuvo contacto directo con dicho Archivo.

[18] En 1917 el Papa Benedicto XV promulgó el Código de Derecho Canónico donde se planteó la aplicación de ciertas normas en el cuidado y organización de los archivos eclesiásticos; por ejemplo, el canon 375 § 1 establece que el Archivo diocesano debe ubicarse en un local seguro y cómodo, a fin de evitar que se desaparezcan o deterioren los documentos resguardados, y además, para que resulte adecuada la estancia de los investigadores y trabajadores. Cfr. Ramón Aguilera Murguía – Jorge Garibay Álvarez, Teoría y Técnica para organizar los archivos de la Iglesia, México, ADABI, 2010, p. 51.

[19] Michael J. Fallon, “El Archivo de la Mitra Emeritense” en Revista de la Universidad de Yucatán, núm. 107, vol. XVIII, Mérida, Yucatán, Septiembre – Octubre de 1976, pp. 86-94.

[20] Miguel Américo Bretos, “Índices de inventarios parroquiales conservados en el Archivo de la Arquidiócesis de Yucatán” en Revista de la Universidad de Yucatán, núm. 114, vol. XIX, Mérida, Yucatán, Noviembre-Diciembre de 1977, pp. 65-71. 

[21] Rodolfo Ruz Menéndez. “Los Archivos del Estado de Yucatán” en Revista de la Universidad de Yucatán, Número 128, vol. XXII, Mérida, Yucatán, Marzo-Abril de 1980, pp. 12-19.

[22] Otros ejemplos de los primeros trabajos realizados, basados en fuentes primarias emanadas del Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, además de los presentados al comienzo de este escrito, también como nota a pie de página, son: Michael Fallon, The secular clergy in the diocese of Yucatán, 1750-1800, Tesis para optar al grado de doctor en filosofía por The Catholic University of America, Washington, 1979. Michael Fallon, The secular clergy in the diocese of Mérida de Yucatán, 1780-1850. Their origins, careers, wealth and activities, Tesis para obtener el grado de doctor en filosofía de la Catholic University of America, Washington, D.C., 1982.

[23] Cuando se realizó la reorganización en 2013, la clasificación antes realizada se anexó al inventario con las siglas “CA” (Clasificación anterior), como parte de las observaciones que entre otros aspectos, hace una descripción del contenido de cada caja.

[24] Las cartas de presentación van desde 1988 hasta 2013, y de los registros de consulta escritas van de 2002-2013. El período histórico con mayor afluencia en cuanto a los temas de investigación es el Novohispano, con proyectos como Historia eclesiástica de la provincia de Yucatán, siglos XVI-XVII, Sociedad hispánica (criolla y española) en Mérida de la primera mitad del siglo XVIII, Educación en la iglesia colonial en Yucatán, Jesuitas y la sociedad de Jesús, siglos XVII-XVIII, por mencionar algunas.

[25] Las cajas con mayor afluencia de estudio y consulta fueron las correspondientes a “oficios y decretos”, “asuntos terminados”, “asuntos pendientes”, “concurso a curatos”, “visitas pastorales”, “becas y órdenes” “matrimonios ultramarinos” y las cajas pertinentes a gobiernos pastorales de los distintos obispos de la curia diocesana de Yucatán.

[26] Cfr. Héctor Cárdenas Angulo – Carlos Armando Mendoza Alonzo, Inventario del Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, México, ADABI de México A.C., (Colección inventarios), 2014, pp. 32-33.

[27] El Doctor Miguel Américo Bretos tiene publicaciones en torno a las iglesias “coloniales” de Yucatán. En 1998 propuso las capillas de indios yucatecas para el prestigioso listado de la Vigía de Monumentos del Mundo, entre otros trabajos históricos.

Le obsequió su colección a la Arquidiócesis de Yucatán en 2011, especialmente para el Archivo histórico, de aproximadamente 2000 volúmenes; obras bibliográficas especializadas en arte sacro y arquitectura latinoamericana y yucateca. A ese donativo se han sumado otros, como la colección particular del Padre José Camargo Sosa, con obras de Historia de México y Yucatán, con casi 2000 volúmenes; también se llevó al archivo, en custodia, la Colección del Seminario de Yucatán que comprende 1804 volúmenes, de los cuales 545 son antiguos y 1259 son históricos y modernos relativos a la Península de Yucatán y se trasladó la Colección de la Catedral de Mérida que contiene 122 libros: 12 antiguos y 110 históricos. Además, hay que sumar los manuscritos y las carpetas con documentos que se anexaron de folios históricos resguardados en depósitos del Seminario de Yucatán y trasladaron al archivo histórico (la idea es crear una biblioteca de referencia especializada adjunta al archivo y al museo).

La anexión de los nombrados materiales fue iniciativa del Presbítero licenciado, Héctor Augusto Cárdenas Angulo en el inicio de su dirección del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán en 2013, con el fin de buscar un espacio donde se trabaje la conservación, la catalogación y el uso de los acervos bibliográficos del Seminario y la Catedral. En su momento, el Padre Cárdenas fue intermediario con la familia del Padre Camargo ya difunto, para hacer el traslado de libros que había dejado al Seminario y los concernientes a Conkal; expuso en 2013 al entonces Rector del Seminario Conciliar de Yucatán, Presbítero licenciado Jorge Antonio Laviada Molina, la propuesta de trasladar y trabajar en la biblioteca de Conkal, los libros antiguos e históricos fuera de uso en el Seminario, encontrados en unos depósitos y posteriormente se le planteó a “Apoyo al desarrollo de Archivos y Bibliotecas” (ADABI) la propuesta de catalogar dicho acervo; trabajo que fue realizado de marzo a junio de 2014.

[28] El cuadro clasificador representa una guía precisa para organizar los documentos de los Archivos diocesanos, pues señala las secciones y series que han sido determinadas por las funciones que se desarrollan en la diócesis y la forma de ejercerlas, dicho de otra forma, de acuerdo a la función administrativa de los documentos.

[29] La Guerra de Castas, iniciada en julio de 1847 en los pueblos de Tepich y Tihosuco al oriente del Estado de Yucatán, representa un hecho histórico bien conocido. Los Historiadores han abordado este tema desde varias perspectivas; sus causas u orígenes, protagonistas, su impacto económico, demográfico, político y social, son algunos ejemplos de ello. Sin embargo, como todo objeto de estudio, quedan episodios aún por escribirse en relación a ella. Véase: Baqueiro Preve, Serapio. Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán desde el año de 1840 hasta 1864, Mérida, Yucatán, Manuel Heredia Argüelles, 1878; Reed, Nelson. La guerra de castas de Yucatán, México, Editorial Era, 1971; González Navarro, Moisés, Raza y tierra. La guerra de castas y el henequén, México, El Colegio de México, Segunda Edición, 1979; Revista de Cultura Maya SAASTUN, Mérida, Yucatán, Número 1, Abril de 1997.

Carlos Mendoza Alonzo. Originario de Cholul, Mérida, Yucatán. Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán, estudiante del Master en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos en la Universidad Complutense de Madrid, Coordinador General del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. Especialista en temas de Archivística eclesiástica, Historia de la iglesia yucateca y religiosidad popular. Correo: carlos_mendozaalonzo@outlook.com

Pbro. Lic. Héctor Augusto Cárdenas Angulo. Nacido en Mérida, Yucatán México. Sacerdote diocesano de la Arquidiócesis de Yucatán
Actualmente Director del Archivo histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. Miembro del Equipo formador del Seminario conciliar de Yucatán. Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario

Las fotografías usadas en esta entrada son cortesía de Carlos A. Mendoza Alonzo y del Taller de Conservación de Documentos del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán

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