Fantasma

Este miércoles te presentamos un texto de Esaú Cituk Andueza, un extracto de “El hombre que inventó la soledad”, que será presentado en nuestras plataformas el viernes 5 de febrero.

No hay comentarios

Por Esaú Cituk Andueza

Este texto es un fragmento del primer libro del autor, quien nos dice “El hombre que inventó la soledad es la primera autopublicación de cuentos inéditos. Es una obra editada de forma casera y de bajo presupuesto, como una película de serie B. En su contenido algunos cuentos son más recientes que otros, a veces con años de distancia que buscaban salir a la luz.”

Me toco el queloide. No es que me duela, es sólo que en ocasiones siento un hormigueo, una especie de comezón o incomodidad. Lo froto y pareciera que a veces trato de desaparecerlo. Cualquiera pensaría que espero la aparición de un genio capaz de cumplir mis deseos. En realidad, mis pensamientos se van más hacia la fantasía de lo que hubiera pasado de haber sido peor el accidente. Terminar con una cicatriz sobre la clavícula no parece el más terrible de los escenarios; llevo un gusano encarnado, una oruga montada sobre mi piel que va haciendo su capullo color marrón. Estoy consciente de la posibilidad de tenerlo toda la vida, pero apenas van un par de años y veo disminuir su tamaño y aclararse su tonalidad; vuelve a ser moreno claro como el resto de mi cuerpo. Es preferible tener esta marca a haber perdido un brazo, una pierna, o la vida. Me siento muy agradecido cada vez que el escozor se hace presente porque me recuerda que estoy completo; no terminé sin un pie y puedo caminar bien; no sufrí la mutilación de ningún brazo, ni siquiera la pérdida de un dedo. Me veo completo, a pesar de la cicatriz. Como si no hubiera ocurrido nada. Pero mi mente me lleva a pensar en el otro extremo de las posibilidades. Y si hubiera perdido un miembro, o tuviera que andar en silla de ruedas, con muletas, o peor, quedado inmóvil para siempre sobre una cama. Pienso en ello también cada vez que me topo a personas menos afortunadas que yo. Voy por la calle y me cruzo con mendigos sin un pie, sin un brazo, con las camisas arremangadas y las perneras cortadas o dobladas, y aseguradas con alfileres, cosidas en un nudo que delata la ausencia de una parte del cuerpo que debería estar. A veces quisiera alcanzar a concebir qué fue lo sucedido para que terminaran de esa manera; qué accidente, cuál enfermedad, qué condición fisiológica los condenó a tener un muñón donde debería estar un muslo, un antebrazo, una mano llena de dedos. Pienso en el muñón.

Terminar con una cicatriz sobre la clavícula no parece el más terrible de los escenarios; llevo un gusano encarnado, una oruga montada sobre mi piel que va haciendo su capullo color marrón. Estoy consciente de la posibilidad de tenerlo toda la vida…

El otro día estaba sentado en el parque, era de tarde y pasaba mucha gente; salían del trabajo, se dirigían a casa, iban y venían. Un hombre se sentó en la banca de enfrente. No tenía el brazo izquierdo. Llevaba una playera y sobresalía de la ropa la parte mutilada, un poco antes del codo; sobre la punta redondeada asomaban unos vellos negros y gruesos, disparejos. Extrajo de su mochila una camisa de manga larga, se la puso sobre la playera y después de abotonarla dobló la tela sobrante del lado izquierdo y la prendió con un alfiler. Yo miraba de soslayo, para no parecer indiscreto, para no revelar la curiosidad que me empujaba a observarlo, para no ceder ante el deseo mórbido de tocarle el muñón. Sé que no me atrevería a pedirle a alguien que me dejara tocarle esa parte, pero siempre me han dado ganas de sentir esa área mutilada. También recuerdo el síndrome del miembro fantasma, esa sensación de tener aún el miembro que ya no está, que pueden ser cosquillas, dolor, comezón, precisamente en la parte que no tienen. No puedo imaginarme lo que sería sentir algo en donde no hay nada, como si mi propio cerebro creyera que el cuerpo todavía está completo. El simple acto de ponerse una camisa, tan sencillo de realizar con los dos brazos, se vuelve una ardua tarea; y me doy cuenta, por cómo el hombre del parque extendió la camisa sobre su espalda, y al meter el brazo, el único brazo, tuvo el impulso de levantar la prenda para acomodarla sobre sus hombros, y vi cómo el muñón se agitaba tratando de levantar la manga, pero sólo quedaba flotando en el aire, como si fuera la estela del miembro fantasma incapaz de llenar ese vacío. Y me entra la idea de que por mucho tiempo que transcurra, uno nunca se acostumbra al hecho de no tener una parte del cuerpo, de vivir con un fantasma. Trato de aplacar este pensamiento, pero merodea mi mente, sacude mis impulsos, me da la impresión de que únicamente tocando un muñón, sintiendo la coyuntura donde se separan carne y fantasma, sólo así, podré deshacerme de estos deseos, esta inquietud, de estos hormigueos que acuden en la parte restaurada de mi cuerpo.

Esaú Cituk Andueza. Tixkokob, Yucatán, 1988. Diplomado por la Escuela de Escritores Leopoldo Peniche Vallado 2012. Autor de la plaquette de poesía Sin calma(2011 Catarsis Literaria El Drenaje). Figura en la antología Poemas para un poeta que dejó la poesía (2011 Cuadernos de El Financiero). Figura como mención honorífica en la antología del Concurso Estatal de Cuento Retorno a Gutenberg 2012. Ganador del Premio Estatal de Poesía El espíritu de la letra 2015. Figura en la antología de poesía Vertientes (2018 Letras de Pasto Verde) del Centro Comunitario de Arte y Filosofía Maya Raxalaj Mayab A.C. Ha sido publicado en revistas impresas como Morbo,y en digitales como Pasquín literario grietas, Delatripa narrativa y algo más, In other words Mérida.

Foto de Árbol creado por wirestock – www.freepik.es

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .