Tres poemas de Sean Salas

Desde Costa Rica, Sean Salas nos presenta tres poemas: (Don’t Fear) The Reaper; Inocencia de Carrie White; e Identidad.

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Por Sean Salas

(Don’t Fear) The Reaper

“Con uno solo de tus huesos a mi lado

esto no se puede llamar tumba”

Alfredo Trejos

En la tumba de Mary Shelley

laten dos corazones.

Ella aprendió a leer estudiando lápidas.

Perfeccionó su letra copiando epitafios.

Percy también sabía apreciar

la belleza de la arquitectura fúnebre.

Era casi un hermano de Lord Byron:

bebían vino en copas hechas con cráneos humanos

y cualquier excusa era buena para un brindis.

En la hora más silenciosa de la madrugada

—cuando las prostitutas dormían como bebés

y los ladrones de cadáveres trabajaban—

dos sombras alargadas por la luz de la luna

caminaban de la mano entre tumbas.

Murieron jóvenes. Él ahogado en el mar.

Ella escapando de la hoguera. Pero antes de eso

murieron de amor muchas veces.

Le quitaron el dominio a la muerte

como Prometeo el fuego de la vida a los dioses.

Desquiciados, los perros del sepulturero aúllan,

hay rayería sobre el cementerio.

Mary y Percy llegan al orgasmo.

Inocencia de Carrie White

Día del niño:

la celebración se interrumpe

con la sangre en mi entrepierna.

Identidad

Al menos una vez en la vida

todos hemos querido ser Rip Van Winkle,

ese holgazán holandés

que se durmió al pie de un árbol cualquiera

en las montañas embrujadas de Kaatskill

y despertó veinte años más tarde

sin la obligación de reconocer a alguien

y nadie vivo capaz de reconocerlo.

Una oportunidad de oro.

Esperanza de vida en Siria

La esperanza de vida de una mosca

es de un día o menos,

no tienen tiempo para ser filosóficas.

En Siria las moscas son muy felices.

Si tuvieran boca sonreirían de antena a antena.

Si tuvieran cerebro sabrían que son moscas.

Sobrevolando un campo recién bombardeado

ven una manita sobresaliendo de los escombros,

piensan que esa manita empolvada —sin vida—,

es una flor. Según las moscas, los niños

son semillas sembradas en cemento.

En ese jardín gris de residuos radiactivos

las moscas juegan a ser mariposas

descansando en pétalos tiesos.

Durante su corta existencia,

las moscas en Siria nunca están tristes,

hay suficientes flores para todas.

Sean Salas (Heredia, Costa Rica, 1997). Poeta. Ha participado en el Taller Literario Daniel Jones y en diversos recitales de poesía en su país. Su poema Esperanza de vida en Siria fue uno de los ganadores del III Certamen Internacional de Poesía Luis Alberto Ambroggio (2020). Sus poemas han sido publicado en múltiples revistas nacionales e internacionales, entre ellas: Revista Íkaro, Revista y Editorial Liberoamérica, Revista El coloquio de los perros. Fue incluido en la Antología Nueva Poesía Costarricense (2020).

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