ADO: Ahora vivo en el imperio y solo me interesan los libros que evidencien que el rey camina desnudo

En esta ocasión te presentamos una charla entre Jesús M. Koyoc Kú y Antonio Díaz Oliva.

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Por Jesús M. Koyoc Kú

En días recientes, Jesús M. Koyoc Kú, de Efecto Antabus, tuvo la oportunidad de plantear una entrevista breve al escritor chileno Antonio Díaz Oliva, quien ahora vive en los Estados Unidos. Te la dejamos para que puedas leerla. También te invitamos a que estés pendiente de las siguientes colaboraciones con ADO, y su trabajo publicado en Suburbano Ediciones, de quienes, entre otros temas, también hablamos. Te dejamos sus palabras.

Suburbano Ediciones edita a autores y autoras de América Latina viviendo en EEUU. Cuéntanos un poco sobre tu camino a las letras y cómo llegaste a esta casa editorial.

Conocí Pedro Medina (editor de Suburbano y escritor de noirs miamescos) durante mi primera semana en Estados Unidos. 2011. Creo. Yo estaba recién llegado a Miami, donde tenía que asistir a un seminario Fulbright antes de instalarme en New York. Una amiga nos puso en contacto. Me dijo: “Yo creo que tienen que conocerse.’ Nos tomamos un café con Pedro. Y efectivamente: teníamos que conocernos. Desde entonces que comenzamos un diálogo sobre la literatura en español en Estados Unidos. Diálogo que se ha traducido en distintos proyectos, entre esos el cuestionario Detrás de Página y, lo último, la publicación de Las Experiencias, un libro con mis dos libros de cuentos publicados en Chile: La experiencia formativa y La experiencia deformativa.

¿Por qué enseñar a escribir en una universidad? No fue hasta 2015 cuando Kazuo Ishiguro, quien tiene un máster en Creación Literaria por la Universidad de East Anglia, recibió el Premio Nobel de Literatura; ¿es esta una forma de profesionalizar la literatura?

A ver. Lo primero: yo no creo que se pueda enseñar a nadie a ser escritor o escritora. Dios nos salve de eso. Pero sí se puede enseñar a leer diferente, a soltar la mano, a pensar en cosas que la literatura chilena suele pasar por alto, como estructura, trama, diálogos, etc.

Igual tanto los PhD como las maestrías, en Estados Unidos, nos sirven a los latinos para salir del país, para leer otras tradiciones, para volverse más latinoamericano de lo que uno puede sentirse en su país.

Eso por una parte.

Por otra parte, Ishiguro viene del mundo anglo. Ese es un mundo diferente. Las maestrías en escritura creativa en Estados Unidos son una industria. No es así en español, donde no están tan profesionalizadas. Lo cual tampoco es malo. Ojalá en lo económico la literatura en español fuera más profesional.

Lo primero: yo no creo que se pueda enseñar a nadie a ser escritor o escritora. Dios nos salve de eso. Pero sí se puede enseñar a leer diferente, a soltar la mano, a pensar en cosas que la literatura chilena suele pasar por alto, como estructura, trama, diálogos, etc.

¿Cuáles son otras maneras de profesionalizar la literatura -no necesariamente desde la academia- en tu experiencia?

Cuando dices académico supongo que te refieres al escritor con doctorado que inhala marxismo y exhala posestructuralismo. Sí, no sé. En español cada vez veo más escritores felices en el ghetto académico. Antes fue el ghetto periodístico. Y puede que a futuro sea el ghettto Instagram. En fin. Un escritor debe hacer lo que deba para sobrevivir en lo económico. Pero ojalá que eso no lo aleje, o la aleje, del mundo que existe fuera de la torre de marfil. Tal vez es hora de reemplazar los papers por horas de servicio comunitario.

¿Cuáles son tus experiencias como lector que busca antologar? ¿Cómo encontrar la unidad en el libro, cómo justificar la unión de las voces reunidas? ¿Cómo delimitar, además, esas voces? Es Poli Délano (en el prólogo de su “Compilación de cuentos mexicanos”) quien dice que en una antología no están todas las personas ni son todas las que están. ¿Qué piensas?

Me gusta armar antologías. Es difícil armar una buena. Son muchos factores, como dices. Las antologías nunca son perfectas y mejor que así sean. Yo le debo mucho a las antologías como lector. Fueron parte de mi educación literaria. Fueron mi internet antes de internet.

El libro Estados Hispanos de América: Narrativa latinoamericana made in USA, con 31 autores y autoras que viven, o han vivido, y escriben (en español) desde USA, es mi intento en conseguir todo eso que dices. Hace poco me dijeron que en China estaban leyéndola, en una universidad, en clases de español. Misión cumplida. Ahora me gustaría armar una antología en que diversos escritores y escritoras colaboran con un ensayo sobre la biblioteca con que crecieron. La biblioteca de sus padres o madres.

El periodismo narrativo tiene diferentes líneas, como la escuela de Estados Unidos con Hunter Thompson, y Tom Wolfe, DFW; por otra parte, existe una línea diferente en América Latina con Rodolfo Walsh, Alma Guillermoprieto, María Fernanda Ampuero, Leila Guerriero, ¿cómo confluyen las lecturas en tus labores periodísticas? , ¿qué piensas del periodismo narrativo en Latinoamérica?

Me gusta. Tengo varios libros con periodismo narrativo. Lo leo. O lo leí mucho en su momento, cuando era universitario y luego cuando me tocó conocer a varios de los que mencionas ahí. El problema del periodismo narrativo es que tiene mejor RP que billetera. En otras palabras, los medios ya no pagan. Yo viví un año como freelance en Nueva York. Escribía para 4 revistas en América Latina. Luego eso se acabó. El periodismo narrativo está en los podcasts. O la otra solución es volverse una suerte de Alejandro Jodorowski que habla sobre las nuevas formas de cultura digital. Hay varios escritores en esa onda.

¿Qué piensas sobre las editoriales independientes? ¿Cuáles han sido tus experiencias y cuáles son tus planes de colaboración respecto a editoriales independientes?

En Chile publico mis libros y trabajo con una editorial independiente. Neón. Soy editor y traductor de la colección Sonora. No me gusta generalizar porque hay de todo. Pero las editoriales independientes, en tiempos en que parece existir un solo Big Brother editorial (alrededor del cual todos los escritores latinoamericanos giramos), son como una cadena de microrganismos necesarios y que debemos cuidar.

¿Quiénes son las lecturas ancla de ADO? ¿A quiénes vuelve de forma recurrente?

Las lecturas cambian porque uno como lector, como persona, cambia. Por estos días presento en Chile el libro La experiencia deformativa y durante la escritura de este leí a Juan Emar, Leonora Carrington, Muriel Spark, J. G. Ballard, Marcelo Chiriboga, Lucia Berlin.

Ahora estoy leyendo mucho son autores y autoras de Ecuador. Mauro Javier Cárdenas, María Fernanda Ampuero, Mónica Ojeda, Gabriela Alemán, Ernesto Carrión, Natalia García Freire, Eduardo Varas, Melanie Márquez Adams… Ecuador es la cornucopia literaria actual en América Latina.  Son muchas y muchas y muy buenos y muy buenas. Además tienen a Marcel Chiriboga. Los envidio.

Ecuador es la cornucopia literaria actual en América Latina.  Son muchas y muchas y muy buenos y muy buenas. Además tienen a Marcel Chiriboga. Los envidio.

Además de las muchas voces que tenemos en la no ficción también tenemos otras más en la ficción, como Mariana Enríquez, Valeria Luiselli, Emiliano Monge, Fernanda García Lao, entre muchas otras personas, ¿cuál es tu perspectiva sobre los temas y las formas, y en general, de la narrativa breve en América Latina?

De esos nombres solo he leído a Valeria Luisell y Mariana Enríquez. De la primera me encanta Papeles falsos. Lo he leído muchas veces. En español e inglés. Creo que es el libro en que Valeria está más libre. Flanea por las páginas. No escribe pensando en ciertos temas y formas que los escritores, en América Latina, sienten que deben escribir. De Mariana Enríquez me leí su novela Nuestra parte de noche. Novelaza. Me pareció un oasis de exquisito horror en medio de ese desierto de aburrimiento que a veces puede ser la literatura latinoamericana, si es que se pone pedante y solem2ne.

Viene a mi mente la editorial Charco Press y su búsqueda para poner a autores y autoras de América Latina en el panorama literario de países de habla inglesa ¿Cómo repercute esto en el mercado de E.E.U.U. y del mundo anglosajón en general?

El mundo anglo es conservador. En Estados Unidos se traduce poco. Dicen que es un 2% del mercado. Entonces piensa que para entrar en ese 2% hay que pelear con muchos otros países. Y pelear con la ignorancia del lector promedio en cuanto a tu país. Por eso los agentes literarios, en Nueva York & elsewhere, piden libros que sean sobre lo que yo llamo “el trauma de tu país”. Por ejemplo, en Chile lamentablemente se ha vuelto de moda escribir un tipo de novela sobre niños en los años posteriores a la dictadura de Pinochet. De hecho, hace un tiempo salió un artículo en El País con cinco o seis escritores y como todos en América Latina, en el fondo, sueñan con salir en El País, luego de eso todos los libros eran hermanos del mismo chancho. Todos libros sobre niños en la posdictadura. Igual no es un problema de fondo sino de forma. Se puede escribir una novela de humor grotesco sobre Pinochet. O ciencia ficción. No sé. Eso me parece que es sintomático a lo que preguntas. Se busca escribir para poder ser traducido, alabado y validado por explorar ciertas temáticas “importantes”.

¿Qué puertas abre el ser traducido a otro idioma?

Abre las puertas hacia los mundos de otros lectores y lectoras. Lo que pasa es que una vez los libros atraviesan esas puertas nosotros, los escritores y escritoras, no podemos hacer nada al respecto. Y que bueno que sea así. Los escritores somos muy malos hablando de nuestros sus propios libros. Somos ciegos frente a lo que escribimos.

Por otra parte, también hay una comunidad de escritores como Valeria Luiselli y Daniel Alarcón que escriben en inglés y luego son traducidos al español, ¿cuáles son tus ideas sobre esto?

Los idiomas, como los países, son comunidades imaginarias. Construcciones gaseosas. Cada uno puede escribir en el idioma que le parezca. Monetariamente es otro tema. Un autor que escribe en inglés y publica en Estados Unidos le va mejor que a uno que lo hace en español. Sin duda. Algunos usaban esto a favor. Manuel Puig, por ejemplo, quien escribió una de mis novelas favoritas: Maldición eterna a quien lea estas páginas, lo sabía y por eso la escribió en inglés. Por mi parte yo solo escribo no-ficción y podcasts en inglés. Mi ficción está escrita en español chileno, lo cual es lo mismo que decir inglés escocés o portugués angoleño.

¿Qué nos puedes decir sobre tu experiencia entrevistando a Don DeLillo? ¿Cuál es tu perspectiva de la narrativa estadounidense contemporánea?

Esa entrevista, que rescaté hace poco y la tiré por Twitter, la hice cuando era periodista de una revista, en Chile. Cas diez años atrás. No hablé con DeLillo por teléfono. Fue todo a través de su agente literaria. Le mandé las preguntas por email, la agente las imprimió, DeLillo las respondió a máquina o mano y la agente tuvo que pasarlas al computador.  Tengo muchas entrevistas con autores y autoras de U.S. Me gustaría en algún momento publicar un libro como el de Cesare Pavese: La literatura americana y otros ensayos. De hecho alguna vez, una de las 3 veces que pude hablar con Ricardo Piglia, le comenté esto y por eso que lo he pensado. Hasta me dio un par de ideas porque Piglia en los 70 antologó un libro de cuentos con autores gringos. Veremos. Tengo más de 50 entrevistas con autores como DeLillo, James Salter, Joyce Carol Oates, Chuck Palahniuk y varios. Estaría bueno cerrar ese proyecto. Además porque ahora que vivo en Estados Unidos mi lectura de la literatura made in USA ha cambiado. Ahora vivo en el imperio y solo me interesan los libros que evidencien que el rey camina desnudo y que arde Roma.

Jesús M. Koyoc Kú. Halachó, Yucatán, 1992. Ha publicado en diferentes medios como Punto de Partida, Crónicas de Asfalto, El Guardatextos, Revista Replicante, Tropo a la uña, entre otros. Ha recibido premios nacionales, regionales, y estatales por su labor en la narrativa de ficción y no ficción.

ADO (Antonio Díaz Oliva) nació en Temuco, Chile, y desde el 2012 que vive en Estados Unidos. Es autor de la investigación Piedra Roja: El mito del Woodstock chileno, de las novelas La soga de los muertos y Campus, así como editor de las antologías 20/40 y Estados Hispanos de América: Nueva narrativa latinoamericana made in USA, donde reúne autores y autoras que escriben en español en Estados Unidos. Recibió el premio especial a la creación literaria Roberto Bolaño y el premio a la mejor obra por el Consejo Nacional del Libro de Chile. Ha trabajado como periodista, traductor, ghostwriter, intérprete y profesor universitario en Bogotá, Santiago de Chile, Washington DC, Nashville y Nueva York.

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