Poemas, de Emilio Paz Panana

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Por Emilio Paz Panana.

 

JINDAMA

Y más que la muerte
es el olvido el enemigo del hombre.

Y ahí es donde nacen las noches
para escribir poesía
que deje un aliento de esperanza
en la puerta del cementerio

 

G

G es el número que da origen a todo.
Es la bíblica voz de Dios,

La tan humana,
la tan serena.
La voz de un padre que busca a su hijo
y solo lo encuentra en las huellas
Que deja la guerra.

G comienza y el tiempo para,

Da inicio a la migración de hombres y peces
que dan origen a nuevos pueblos y mares.

La vida es una ecuación
donde Dios tiene la última palabra

 

LA DISONANCIA DE PI

Si Pi tuviera final
el mundo sería menos cruel,
creo yo.
Pero si Pi conociera de su final,
estaría creando la próxima arma de destrucción masiva, porque conociendo la ciencia completa
es como se revela la maldad humana.
Pi es como una palabra de Dios:
incomprensible, incognoscible, intratable,
pero aún nos es útil el valor de Pi,
el radio y el diámetro,
la partícula primera matemática.

Si Pi tuviera magnitud de su valor,
la ciencia perdería el misterio de su naturaleza.

Si Pi tuviera valor completo, sin necesidad de redondeos, ya no habría sacrificios en el altar.

Si Pi tuviera palabras,
sería Dios pidiendo perdón a sus hijos.

 

DEJA VU

Imaginemos que la vida es un vórtice negro.
Las aguas no dejan ver el fondo,
pero iluminan el camino.
Un ejército de luciérnagas agita el aire
y dejan pasar las palabras necesarias.

¿Quiénes somos frente a este vórtice negro?

Dios se aproxima a la cueva,
se hace uno con las aves,
se quita el velo negro de la noche
y revela sus ojos color marfil.

Pero quién es este Dios que todo lo ve y nada escucha.
Porque son siglos que sigo esperando
escondido entre las malezas y los recuerdos.

Aquí, como un deja vu que se come los miedos de los niños
y los arroja sobre los torsos desnudos de los amantes.

La utopía de arropar los pecados en el corazón
es una locura de los ángeles
por querer aproximarse a Dios,
pero solo Lucifer se atrevió a increparlo
y dejar esa semilla de duda en los sentidos del hombre.

Ahora, dos mil siglos después, estamos aquí,
en medio de un desierto,
lleno de flores con aroma a engaño.

¿Quiénes somos frente a ese vórtice negro?

Somos Pi y G que se juntan para dar origen a la vida,
pero que terminan siendo consuelo de un Dios
que experimentó con los dinosaurios
y luego con los hombres.

Somos los números: irreales y necesarios.
Somos los pensamientos: giratorios y nefastos.
Somos las pasiones: pecados y animales.

Somos el deja vu que arroja ese vórtice negro en la playa
y que lo arroja desnudo,
tal cual venimos al mundo: sin números,
sin pensamientos, sin pasiones y, probablemente, sin Dios.

 

Emilio Paz Panana (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Ha publicado “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018) y “La balada de los desterrados” (Ángeles del Papel Editores, 2019). Posee poemas y cuentos en publicaciones de Perú, México, España, Estados Unidos, Argentina, Venezuela, Ecuador Chile y Costa Rica. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso Internacional “El Parnaso del Nuevo Mundo” (2019) en la categoría cuento. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía” (https://edenpoetico.wordpress.com/) y colabora en la Revista Liberoamérica.

 

Fotografía tomada por Joán Abella, en Flickr.

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