De “El beso aquel de la memoria” de Ezequiel Carlos Campos

No hay comentarios

I.- Infancia…

 

ARTE POÉTICA

Si quieres ser poeta, hijo,

no le cantes al amor,

es traicionero y algún día

te hará escribir un hermoso poema

o el peor de todos.

No le cantes a la luna,

ya muchos lo hicieron,

no logrará alumbrarte más

de lo que hace comúnmente en las calles.

No le cantes al mar,

sus olas te llevarán por la palabrería

y te fundirás en medio de toda la sal.

 

Si quieres ser poeta, hijo,

no le escribas a las cosas inservibles,

busca aquello que conozcas,

lo que tus manitas puedan tocar

y guardar en tu bolsillo.

No olvides, hijo, que nadie es nada en el mundo,

somos un suspiro, una estrellita en el universo.

 

 

LA PIEDRA

Un niño toma una piedra del suelo.

Espera el momento para soltarla

porque la vieja gorda tarda más de lo normal;

el pequeño se esconde,

deja pasar el gran bulto embolsado.

Ya de espaldas la piedra pega en la cabeza,

la vieja cae al suelo.

El cuerpo y las bolsas parecen el retrato de un crimen

por una pelota que no se entregó.

 

 

DE GRANDE QUIERO SER

De grande quiero ser

algo que aún no se ha inventado:

recolector de smog,

contador de granos de arena,

constructor de nubes

o

chofer de estrellas.

Veo la cara de mi madre

cuando le dije que por ahora

sólo quiero ser

coleccionista de arañas.

 

 

II.- Sueños…

 

TLÁLOC DE COMPRAS EN UN SUPERMERCADO

Cada siete días Tláloc

y sus hijas las gotas de lluvia

van al supermercado.

Una nube gorda y gris

recorre los pasillos:

buscan verduras,

alimentos enlatados

y papel de baño…

Si hay algo que no encuentran

al transporte nuboso le salen rayos,

una voz omnipotente

reclama la falta de productos:

dónde están las llantas para nubes,

los ropas de dioses,

los condones para penes de agua.

Debemos atenderle,

debemos atenderle bien si no llueve

e inunda las casas y los edificios.

Esta vez no encontró toallas femeninas

para su diosa amante.

Ni modo, la lluvia ya empieza a caer.

Esperemos que la próxima

semana ya tengamos lo que quiera.

 

 

LOS PERIÓDICOS YA NO SERÁN ESCRITOS

Los periódicos ya no serán escritos.

Ya no habrá periodistas ni editores

encargados de sacar día a día el papel impreso.

Las noticias sobrepasan las manos del hombre,

cada milésima, segundo, minuto

una nueva aparece,

hay tantas que todo el papel del mundo

no alcanza para imprimirlas.

Por eso el periódico, decidido en no desaparecer,

buscará sus propios medios para seguir existiendo.

 

 

PORNOGRAFÍA BIBLIOTECARIA

En la sección infantil

hay princesas que besan a sapos

y príncipes que nacen

del toque carnal.

En astronomía las galaxias

siguen explotando

por un orgasmo químico.

La literatura nos enseña

que no hay amor imposible

cuando dos se gustan.

Las matemáticas

ahuyentan los buenos pensamientos

porque los números se multiplican

en un apareamiento algebraico.

 

 

TUMBABURROS

Busqué la palabra libertad

y encontré un espacio en blanco.

Después a Dios y decía que no estaba

en existencia.

Aprendí algunas palabras nuevas,

aunque muchas en desuso.

Casi todas, las que más me interesaban,

habían desaparecido

como si el tiempo las hubiera borrado.

 

 

III.- El beso…

 

MALDICIÓN

La C inicial en mi familia

es una enorme letra que parece

un millar de orejas que van Gogh se quitó.

Nuestros oídos son del tamaño

de un continente,

abarcan desde el centro

de nuestra cabeza hasta

-casi-

el término del cachete.

Siempre me he preguntado la potencia

del sentido.

Hasta que descubrí

que esa figura es la maldición de escuchar

las voces de los muertos

y de presentir el fin del mundo.

 

 

ESCASEZ

Tenía que lavarme las manos,

siempre que tomara algún objeto iba al baño.

Dejaba el agua correr por minutos

mientras el jabón hacía espuma negra.

No podía comer sin las manos limpias,

ni jugar videojuegos,

tampoco ir a la escuela.

No dejaba comer a los virus

porque la comida escaseaba

y era necesario no desperdiciarla.

 

 

El beso aquel de la memoria, de próxima aparición

en México y Ecuador.

 

Ezequiel Carlos Campos (Fresnillo, Zacatecas, México, 1994) estudió la Licenciatura en Letras en la UAZ. Ha publicado en Círculo de Poesía, Corre, Conejo, Liberoamérica, Á-Cultura, Abrapalabra, Cuestionarte Magazine, Letras Raras, Asteroide Errante, Monolito, La otra voz, Aeroletras, Poemínima, La Soldadera, Hola Mamacita, Fragmento Celeste, Crítica de El Diario NTR y en la Agenda cultural (Instituto Zacatecano de Cultura). Está incluido en la Antología de escritores zacatecanos. Siete poetas, en el número especial de 25 poetas mexicanos menores de 25 años de Papeles de la mancuspia, en Todos juntos hacia un mismo sinfín (IZC, 2014) y Fabulaciones (IZC, 2014). Escribe la columna semanal “El pequeño guardatextos” en Crítica. Becario del Festival Interfaz-ISSSTE: Desdibujando límites, Monterrey, Nuevo León, 2017. Dirige el fanzine y blog literario El Guardatextos. Es autor de Aquello que no se cuenta (2017) y Quizá por miedo a la noche (2018). Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés en la revista Muscle de Marsella, Francia.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s