Mes: diciembre 2017

Nonato y anónimo

¡Ha nacido el mesías! Salió gritando la partera, corriendo por una calle estrecha donde los ecos se esparcían con facilidad. Como llegaba el anuncio se abrían las ventanas en cada vivienda, ha nacido el mesías y todo el pueblo tiene que enterarse. En cuanto la noticia toca a las escuelas se abren los portones y

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Cuatro poemas de Esaú Frausto

Tengo el empleo peor pagado Sé que exagero pero mira cincuenta horas de trabajo en un automóvil con todas las responsabilidades en el sentido negativo siempre con una ganancia de lo mucho unos quinientos menos impuestos siempre los impuestos son nuestro problema no ni siquiera son míos sino la cuota que tengo que cubrir para

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Tres poemas de Iván Zurita

Autobiografía de Leobardo Cantor                                                                                     “Soy la voz del hombre que resuena en los cielos Que reniega y maldice Y pide cuentas de por qué y para qué” Altazor. Vicente Huidobro Mi nombre es Leobardo Cantor Nací en el terrible siglo del terrorismo En la edad oscura de la quimeras tecnológicas Que devoran con pantallas

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Territorio de hormigas, de David Márquez

Era una sola diminuta hormiga caminando por la sala, deslizándose por  la baldosa de mi casa. Yo que me rompí la espalda trabajando  por cada bisagra y toma corriente que  adornaba la vivienda, que me maté y desperdicié mis mejores años laborando en la  armamentística  de destrucción masiva; para comprar las patas de la mesa

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Al fin tengo una columna

Soy un escritor incipiente, que sufre mucho. En realidad todos los escritores que conozco (principalmente los escritores de mi generación) son escritores incipientes que sufren mucho. ¿En qué se basa su sufrimiento? Hay muchas respuestas, muchas vertientes, algunas más recalcitrantes que otras. Unos, por ejemplo, sufren por las relaciones emocionales. Y para escribir, pregúntele a

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El día que mi padre me hizo bailar, de Nahum Rodríguez

Sé, con toda seguridad, que nadie beberá agua o café en el funeral. No lo beberán porque contienen veneno. Porque sé, con más seguridad, que las cosas que hay en una funeraria están plagadas de esa verdad que es la muerte. La gente va a un funeral y saluda, abraza y algunos, que se sientan

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