Panteón de vivos

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La llamada

Ayer por la tarde sonó el teléfono / Mi madre contestó / Señora, tenemos a su hijo / Ella cayó al suelo / no alcanzó a escuchar mis gritos / Vi que la habitación de mi hermano estaba sola / como desde hace dos días.

 

La cabeza

Encontré una cabeza cercenada / parecía un fruto de la tierra / Sus ojos me miraban y yo veía en ellos todo el dolor y la crueldad / Pensé en llamar a las autoridades / salir corriendo antes que ser visto / pero cual balón de futbol / pateé la cabeza a un pequeño arbusto / Si él hubiera sido mi hermano o mi hijo preferiría no verlo así / sino tener la imagen completa de su cuerpo.

 

La ventana

Un sonido hizo levantarme del letargo del sueño / Vi en la ventana y era de día / El sol entraba en mis ojos y quemaba el iris / Cuando abrí de nuevo los ojos escuché de nuevo el pum, pum y se levantaron las aves / negras como la noche, grandes como el mundo / más estruendos / no dejan comer a los zopilotes / Rematan el cadáver hasta matarlo cinco veces.

 

Madre

Madre, no quiero verte llorar / ni que tus palabras se eleven al cielo / y tratar de encontrar la voz de Dios / aquella que todos buscan y nadie encuentra / No llores, es corta la vida para hacerlo / no pienses que yo / cual indefenso e infeliz / quedaré como los otros / No, madre / recuerda que yo sí tuve educación / que los golpes de los abuelos no fueron en vano / que los gritos de papá aún los escucho / pese a los años transcurridos / No llores / las cosas mejorarán / ¿acaso perderás la fe? / ¿No me dijiste que la fe no muere pero sí el hombre? / Recuérdalo / Vendrán tiempos mejores / dicen / Porque si sigues llorando lloraré yo / y si lo hago la mano me flaqueará / cuando tenga que defenderme.

 

Cuando era niño

Cuando era niño caminaba por las calles solitarias / mis padres me compraban palomitas frente a la catedral / Aquellos tiempos eran mejores / la gente era distinta /Caminar y observar las palomas / estar en el jardín sin hacer nada / Ahora la gente corre / los vuelos de las palomas asustan / ya nada es lo que es / Cuando era niño creía en la paz / ahora no.

 

 

Ezequiel Carlos Campos (Fresnillo, Zacatecas, 1994) estudia la Licenciatura en Letras en la UAZ. Es poeta, narrador, ensayista y corrector de estilo en la revista E-bocARTE, es parte del consejo editorial en Barca de Palabras; ha publicado en Abrapalabra, Cuestionarte MagazineLetras RarasMonolitoLa otra vozAeroletrasPoemínima EditorialLa SoldaderaCrítica del Diario NTRAgenda Cultural (IZC), como en las antologías Todos juntos hacia un mismo sinfín (IZC) y Fabulaciones (IZC). Es director del blog y fanzine literario El Guardatextos. Es autor del libro de relatos Aquello que no se cuenta (2017).

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