Nunca obedezcas a quién te despoja del Nirvana- Ayer entendí

No hay comentarios

“Estoy tan feliz porque hoy encontré a mis amigos. Están en mi cabeza. Soy tan feo… y está bien porque tú también lo eres. Rompemos los espejos. Cada día es un domingo por la mañana en lo que a mí respecta. Y no estoy asustado. Enciendo mis velas, ofuscado porque he encontrado a Dios.”

Kurt Donald Cobain

Después de ser inyectado con eutanasia, esposado al ataúd, atrapado entre los grilletes de las tumbas; sin llave para abrir los barrotes o el postigo de entrada al cementerio, justo detrás de la raya que divide la frontera entre la esclavitud y el libre albedrío… estoy a un pico y pala, y cada vez que resucito, en las escasas ocasiones de reacción ante la mortífera solución. Me embarga la sensación de poder saltar al otro lado, de saber que al menos puedo evadir el holograma. Cautivo de frustración por estar privado de la vida, carente de los secretos incorpóreos, amputado del ascetismo y prohibido de la verdad. Es evidente que la función del espejismo consiste en despojarnos de lo paradisíaco, inhibirnos del nirvana. Ni siquiera se puede contar con un leve desvarío de huir a escondites, a un refugio donde los prejuicios no encierran a los escorpiones en círculos de fuego.

Sucede que el cielo es incendiado desde satélites espías que proyectan aros capaces de fundir metales, mientras un centinela vuela incansable en su aeroplano de papel reciclado, preso ante la intimidación de pilotear en medio de tanto caza bombardero: F/A 18 Hornet, F35 ligthning y B2 Spirit. Un desafío obstinado e infatigable en un hidroavión de anti artillería de guerra área. Entre malabares y piruetas dejando los vestigios de unos colores que remembran el arco iris para divertir a las víctimas de las aeronaves militares, personas mutiladas por el combate de los aviones que atacan la tierra:

No la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, no la piloteo, la piloteo, piloteo. La, do, re, mi, fa, sol, la, ¡Sí PILOTÉELAAA!

La piloteo, la re-piloteo y la re-que-te-contra-re-re -do- re -mi- sol- piloteo.

Yucahattan en ruinas, escombros de un paraíso perdido que resiste con maleza creciendo entre las grietas. El planeta es la canariera mundial globalizada, negando una época ficcionada y desconocida. Y entonces, irrumpe Mamiam saltado los muros con sus aires de brisa en el rostro, después de acariciar las cuerdas de acero inoxidable y soplar la sabiduría del buen viento, oxigeno que nos aborda desde y como el oleaje del océano, él arriba con una ronda de licor Caguamaucano y brinda por lo que sea y pa´ las que sea, licor con sabor de pócima Chamánica, extraída de la caña de azúcar y el mezcal.

Cerca de Isa se encuentra un pelado que desconozco y nos ayudó a tomar las fotos del evento mientras recitábamos en el teatro, pero todas le quedaron desenfocadas. Nos focalizamos con el manuscrito de un náufrago hallado en una botella. La sostiene Brenda quien sirve las copitas de plástico que Juan va rotando. Brenda nos agasaja con su sonrisa y mirada de do, re, mi, fa, sol y con los ojos poseídos de misterio nocturno, de noche mágica, casi a punto de amanecer. Estrellamos las copas que alivian o anestesian la esquizofrenia afectiva que padecemos.

Nací con los testículos hinchados, me parieron huevonsote. Eliza, mi madre de cabello incendiado, nativa antorcha de la cuidad blanca; dio a luz a un huevi rayado, hijo de jaguar. Alberto mi padre, un hombre forjado por eclipses solares. Urdido por sus destellos incandescentes de pasión, me concedieron un corazón de cordero con-sentido del alma por la ancestral Clemencia de la Pachamama.

El tiempo los entrenó como un rebaño de ovejas negras echadas a un mar de lobos y buitres, los adiestró con la crueldad de una aleta de tiburón en contra de los náufragos que no alcanzan a agarrarse al salvavidas, después de aquellas pruebas donde algunos escaparon del magma oceánico por los corredores de la ceniza volcánica, fueron los espectros de un corazón cultivado con semillas de diamante, sombras traslúcidas refractándose en mil colores. Convertidas en faros para las aeronaves del correo postal.

Embriagados en la ceremonia callejera con el amor de adoptar a una niña desamparada, bajo el efecto de los poemas de Isa, los poemas hadrcore punk que poguea Sico estrellándose contra Robert quien recita a Cano. Enseguida los demás se van metiendo a poerrockear en medio del ojo de un huracán, donde en torbellinos Daniela, Camilo y Alejandra anuncian las lindas mañanitas que canta Diego, un mirlo en llamas, una Gran-da-nada de misticismo; ellos son la alegría, son la es-pera-danza, son la batalla de un cielo que gime ángeles caídos.

Es una oscuridad eterna y repetida del abandono en las aceras del Banco Mundial, donde eclipsamos con nuestra voz la estupidez que significa el dinero, donde gritamos a la pared: ¡Estúpida y maldita codicia que asesina!, muro rayado por Willipeto el punkero de alcoba con la frase: “La poesía se hizo carne”. O rayados por Perez con: “Poesiadelashit”. También, el Fozil Rocker tatúo en la pared con sus garabatos: “Estamos muy zombis y ya no quedan cerebros para alimentarnos”. El paredón coloreado que al día siguiente pintaron de blanco, muralla de ladrillos cimentada por reos que impiden la entrada de los mismos prisioneros que erigieron la bóveda.

Entre la faena mística, rebelde hasta y en contra de los muros de Facebook, la foto de carnet que me identifica en el Departamento de Inmigración es un graffiti que dice: “No soy una foto”. Cansado por el exigente rito se me cayeron las pestañas, dibujando medias lunas y vuelta canelas en la plaza central. Trazando historias no contadas como está desde donde arranque la narración:

Allá estaban, en el parque central, los niños coléricos, intoxicados de ver tantos comerciales y avisos publicitarios. Esperando la promesa rota que jamás iba a llegar, peleándose entre hermanos, familiares y hasta con los amiguitos del colegio; porque el placer de la propaganda les generaba demasiadas ansias y el deseo voraz de pelearse, luchar sin tregua para conseguir a toda costa lo que anunciaban las pantallas y la inundación de carteles que naufragaba la ciudad en un estúpido consumo innecesario.

Oprimidos extranjeros y desesperados migrantes por los 15 segundos inalcanzables, 15 segundos intocables que les decían a través de la vitrina, el anaquel del mercado o al pasar caminando junto al afiche pegado al muro: “ver y no tocar se llama respetar”. Acompañado de un mensaje subliminal que afirma: “si tú te mueres da igual”. Segundos imposibles de atrapar con las manos porque sus padres no tenían, no tienen, ni tendrán para comprar una moda que cambiara de inmediato al transcurrir los próximos y siguientes 15 segundos por otra publicidad más novedosa, astuta e incisiva.

Eran y siguen siendo los 15 segundos más egoístas del planeta, los 15 segundos más costosos y destructivos. Envueltos en un pequeño retazo de papel que simula ser enviado en las fiestas navideñas por el Niño del Sagrado Corazón o Santa Claus, regalo hecho a punta de sudor y lágrimas, que al destaparse con la alegría y el asombro de recibir un obsequio de un ser fantástico, solo contenía la hojita en blanco, una hojita que ni siquiera era de las que sueltan los árboles, hojita vacía dejándolos más ansiosos y desolados… 15 segundos de fama efímera de la que los privaron y solo pueden gozar los privilegiados, la fama perpetua de haber sido violados y excluidos,15 segundos de incestos, de amenazas que amedrentan y despojaban su deseo de correr hacia los paraísos perdidos.

Temerosos de gritar su dolor y su profunda frustración, sufrían los 15 segundos de displacer que no les permitía, ni permite en su actualidad siquiera; hacer un graffiti en las paredes blancas de cielos infranqueables. Acostumbrándolos a no opinar, ni pensar.

Imposibilitados para criticar y para refutar las humillaciones que los adiestraron con sus cabezas rapadas inclinadas y arrodillados ante los curas y la gente de bien, bien astuta, bien mezquina, bien podrida. El monopolio, las dueñas de hectáreas y más hectáreas; invasores de un territorio cultivado y arrebatado, que desarraigo a los indígenas que exterminaron.

Esa gente de bien, bien extorsionista, hija de puta y malparida que al toparse con los desenfocados sujetos en sus calles de piedra iracunda, aprovechan para abusar de ellos ofreciéndoles sueldos miserables por trabajos forzosos y además con la desvergüenza, y el descaro de profanar sobre todo: las mujeres de mirada ausente, huérfanas, refugiándose del miedo en la parada del autobús.

Cancún, México.

David José Márquez Bolaños. Cali, Colombia. Ha publicado en diversos medios impresos y digitales. Maneja varios blogs en la red social Tumblr, tales como Cantos Naturales y Hojas al vacío; antologado en Pueblerinos; participante del 1er Coloquio Nacional Palafoxiano, en la ciudad de Puebla, en 2015, así como del Congreso Interuniversitario de Estudios Lingüísticos y Literarios, en Mérida, Yucatán, en 2016. Ha publicado los libros El odio de las garrapatas, Sueños de una super estrella de rock, entre otros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s