Dura lluvia de plomo que cae sobre el territorio.

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El sonido de una ráfaga de balas retumba en mis oídos cuando bajo del camión en la terminal de autobuses. Es jueves, llegué a Cancún para tomar apuntes y registro de los hechos de violencia en los últimos días. Ahora estoy en el suelo para evitar que me pegue una bala perdida.

  Han pasado 10 minutos y los disparos no cesan. El ulular de las sirenas de patrullas y ambulancias proviene de todas partes. Turistas y locales reciben atención médica por crisis nerviosa. Decido salir de la terminal y caminar hacia donde provienen los disparos, que ahora suenan de manera esporádica.

 

*

—Cuando escuché el Ra-ta-ta-ta-ta y vi la persecución solté las bolsas de compra y corrí hacía allá, al puesto de ropa… llegué a tiempo porque el vendedor cerro la cortina y me sentí a salvo… aunque ya no se sabe en esta ciudad que es estar a salvo.

 

—Pinche ciudad culera la en la que se está convirtiendo Cancún. El puto gobernador y presidente municipal bien gracias. Tomen su puta policía. —El joven saca el dedo de en medio de manera ofensiva hacia los militares que están de espalda.

 

—Veeerga, mi niño, dos pelos más y nos balacean el local.

 

—Por favor, déjame pasar —le dice una joven a un militar que acordona la zona y que impide a civiles salgan del lugar—, quiero salir de este infierno.

 

—¡Civiles, hay civiles muertos!

 

*

La oscuridad de la noche trae consigo más suceso: durante la madrugada del viernes fueron encontrados cuerpos descuartizados dentro de unas maletas en la Zona Hotelera.

Periódicos encabezan sus portadas con un nombre en común: Doña Lety. Un reportero de la ciudad me dice que Doña Lety es un mito y eso va más allá a lo que se publica. Dice una frase que no es ajena a quienes trabajan en el medio: el dueño le dice al director que ponga ese nombre: Doña Lety.

¿Quién es esa mujer?

 

*

Lunes 19 de junio.

 

—Hay gente como tú que viene, que agrede, que violenta, que insulta, que miente, pero que no tiene ningún fundamento, como tú por ejemplo… ¿a quién apoyas, a Andrés Manuel? ¿A quién apoyas?

—Al juez de la justicia y la verdad —le responde una mujer en el foro.

—A mí de lo que me acusan es de combatir al crimen organizado. ¡Y sí, sí lo combatí y lo haría nuevamente, por qué no! —Alza la voz de manera enfática Felipe Caldero mientras parte del foro aplaude su discurso—. En la guardería ABC vimos un incendio provocado, proveniente de las oficinas… tú mientes al decir que yo fui… no me cambies de argumento… sí, sí mientes… quiero que me respetes.

El intercambio de palabras se agudiza hasta salirse de control. La gente en el foro grita consignas que hacen que el ex presidente de México deje el micrófono mientras es rodeado de guardaespaldas.

—¡A-se-si-no, a-se-si-no, a-se-si-no, a-se-si-no! ¡Ay, ay , ay , cabrón, suéltalo, qué te pasa! ¡A-se-si-no, a-se-si-no, a-se-si-no, a-se-si-no! ¡cabrón, estúpido, suéltalo, qué te pasa, veees tú y tu bola de guardaespaldas son asesinos! ¡A-se-si-no, a-se-si-no, a-se-si-no, a-se-si-no! ¡Por acá, por acá, allá está la salida! ¡Esa es tu forma de actuar, esa es tu forma de actuar asesino!

Calderón deja el auditorio de la universidad del caribe en Cancún por la puerta de atrás.

 

*

Martes 20 de junio.

 

Protestan padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa en diferentes partes de la ciudad. El objetivo: que la OEA exija a México el esclarecimiento del caso.

 

Asesinan a balazos a una persona en Tulum. La pareja de la víctima es herida de bala.

 

*

Miércoles 21 de junio.

 

Balazos hacen eco en el estacionamiento del centro comercial más importante de Cancún. Un hombre fue ejecutado. Los captores, de nuevo, huyeron. Los ministeriales levantan casquillos. El pánico que se generó entre la gente de cerca se contagia como una onda de expansión con otras personas lejos del centro comercial, se crean diferentes versiones, una de ellas es que atacaron a civiles en la plaza. Gente corre y llora y busca la salida y llama por teléfono a familiares y se esconde y toman taxis y camiones de cualquier ruta con el fin de alejarse del lugar.  

 

*

 

Tomo el autobús para regresar a mi ciudad. El vehículo se pierde en la carretera que parece infinita por el arropar de los árboles. Ha llovido toda la semana pero de frente al camión una nube negra se dirige a la ciudad. En minutos la lluvia cae a plomo como presagiando el futuro.  

 

Adrián Caamal (Tizimín, Yucatán, 1992). Ha participado en varios talleres literarios. Escribe narrativa y poesía.

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