Tres textos de Alejandra Canela

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BIG BANG

Mi cuerpo sufrió un Big Bang:

desprendimiento de brazos y piernas;

mis dedos contorneaban

un vestigio visceral

que antes llamé mío.

Se clavaron en el suelo mis codos y rodillas,

donde mi mente escupió un espectáculo

de fuegos artificiales,

y en mi boca explotaron estrellas de dinamita:

florecía pólvora de cósmicos colores.

Iluminaban el cielo de galaxias y nebulosas,

viajaban mis ojos meteoritos azules:

contemplaban mi destrucción.

Mis oídos de sol

escucharon el ronroneo de mi corazón

que replicaba libertad;

aún estaba atorado en mi pecho.

 

 

TU JARDÍN

Cuento las veces

que perdí el tiempo

pensando

en tu piel de amapola,

tus rizos impertinentes,

tu aroma a cielo

y rocío

de días nublados,

a sol

de noches a solas

con tu recuerdo;

el espacio entre tus cejas

y la profundidad

de tus pupilas

amarillas

como el atardecer

que nos vio eclipsar

un adiós.

 

¿Cuánto dura un cigarro?

cuánto puede vivir una chispa de tabaco

entre tus dedos,

mientras bailoteas la colilla

de papel quemado.

La longevidad se puede medir

por la cantidad de humo

que exhala tu boca,

cuando hablas

y pronuncias cada letra

con la tenacidad atorada en tus dientes;

cuando imitas

la forma de un beso

con la mirada.

Arrastras los ojos

en dirección a mi labios,

exhalan tus pupilas humo

Filtrado entre la telaraña ocular

de tus ojos áureos.

Tus abrazos son efímeros

como un cigarrillo,

eternos como la nicotina

en tu lengua, en tus labios,

en los cabellos que

se enredan en tus mejillas

pálidas y llenas de mis caricias imaginarias,

donde yacen mis interminables fantasías,

cuyo fin es inapelable:

quisiera rozar

con la punta de mi nariz

tus verdades,

el Edén donde aguardan los cigarrillos

que has fumado,

el alquitrán amberino

de ósculos indirectos y agarrones de piel

que se convierten en lanzaderas

y peleas de carne

entre depredador y depredador,

la presa es el íntimo sexo,

custodiado por las cenizas

que ha dejado tu cigarrillo,

en medio del trivial intercambio

de información, entre tú y yo;

en medio del cadmio y el arsénico,

los fósforos, un encendedor,

la calle atrapada debajo del tráfico,

la noche en su cercanía, la luz

incandescente donde se pierden

los minutos disfrazados de humo

que nace entre tus dedos,

que se extingue en tus palabras.

 

Alejandra Canela. Guadalajara, 94. Estudiante de Letras Hispánicas. Ha publicado en revista Himen. Dirige la revista literaria, independiente y electrónica, Palapronta. Le “dedica” ocho horas diarias a los libros, excepto los miércoles, que es cuando invierte el tiempo en escuchar el poé[caó]tico tránsito de GDL.

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