No hay loco que por drogas no venga

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Reggae night  I

 

Puede parecer el mejor trabajo del mundo: sólo fines de semana, buena música, chela gratis. Sin embargo, como dijo Sartre, el infierno son los otros. Mi infierno hoy tiene una playera extra grande en un cuerpo mediano con la leyenda Sureño formada con letras cadavéricas, se mete al baño y sale después de unos segundos tocándose la nariz.

 

Antes de que pueda decirle algo, vuelve a entrar y llama a uno de sus amigos. Entran los dos. Espero en la puerta.

 

—Disculpen, pero no pueden meter ningún tipo de droga.

 

—No estamos drogados— me soplan—, ¿olemos a mariguana? No— me vuelven a soplar.

 

—¿Y por qué estaban los dos dentro del baño si sólo es para uno?

 

—Estábamos platicando.

 

—Pueden platicar acá afuera, no pueden entrar los dos, de otra manera los voy a tener que sacar.

 

Se ríen apenados, se ríen también de mi metro y medio de estatura. Valiente, pero metro y medio al fin y al cabo.

 

—¿Cómo te llamas?

 

—Anita

 

—¿Anita? Qué raro, nunca te conocí como Anita.

 

—Nunca me conociste. Es la primera vez que nos vemos.

 

—Eres muy interesante. ¿Me das tu número?

 

 

Punk is not dead II

 

La noche es joven. Ellos no. En la puerta los escucho hablar acerca de lo que se pusieron hoy, un treintañero cuenta ahogándose en su saliva que su mamacita casi le tira la playera que trae.

 

—Siempre me tira mis cosas, se las lleva a “lavar” y ya no me las regresa. No ve que así rota está más chida.

 

Uno de los músicos me voltea a ver y casi suplicándome me dice:

 

—Oye, no podemos meter chela ¿verdad?

 

—No cuate, pagamos el permiso para venderla y tenemos que recuperar, ustedes tienen el cover. Y pues no les estamos cobrando el espacio.

 

—¿Y acá afuera no la podemos tomar?

 

 

—Amiga, ¿por qué estás tan molesta? ¿cómo te llamas?

 

—Anita ¿y tú?

 

—Me dicen Comodín, para servirle a Dios y a usted. Con toda la actitud. ¿Trabajas aquí?

 

—Síp.

 

—Ah qué chido, mira yo la neta no trabajo, o sea, sí trabajo, soy músico, poeta, rapero, artesano, punk, de todo. Vendo estas pulseritas mira, es más te regalo una para que veas que soy acá brother. Con toda la actitud. Qué chido. Sí…¿y te gusta esta música?

 

—La verdad no.

 

—Ah, pues a mí sí me late pero me late el punk de verdad, Blink 182, Sex Pistols, Panda. A veces igual escucho rap, yo rapeo quieres ver, o sea también soy poeta pero sólo de la poesía que se entiende porque hay poemas que no se comprenden. Y también soy músico.

 

—¿Qué instrumento tocas?

 

—O sea no toco ningún instrumento, estoy aprendiendo guitarra, un cuate y yo tenemos una banda.

 

—¿Cómo se llama?

 

-Todavía no tenemos nombre pero queremos ponerle algo así como Perro Muerto, ya sabes, algo punk con toda la actitud.

 

—Ah, ya, ¿y qué poesía te gusta?

 

—Esta, mira: yo soy punk y te vengo a rapear/ porque salir del cristal /solo me hace querer más/de la calle vengo y retengo/ con todos mis cuates me respeto/  yo te vendo y te comprendo/ pero la música está primero…

 

—Órale. ¿Lo acabas de inventar?

 

—Sí, estoy improvisando. Te digo que soy punk pero también soy romántico, con toda la actitud, me gustan las películas de amor y todo, mi película favorita es Diario de una pasión, no he leído el diario pero me gusta mucho la película ¿a ti te gustan las películas románticas?

 

—No, la verdad no.

 

—O sea, a mi tampoco me gustan tanto, pero sí las veo. Igual soy callejero, todo el día estoy en la calle. Duermo en la calle, vendo en la calle,  como en la calle, trabajo en la calle, ya casi cago en la calle, ja ja ja, no te creas. Igual la neta te voy a decir la verdad pero con toda la actitud, igual a veces acuchillo con mi banda pero ya quiero dejarlo… bueno, te dejo esta canción me gusta mucho…

 

—Perro, ¿tienes? Conseguí un boleto de camión…

 

 

Ska night III

 

 

—Mira cuatro ojos, si no me dejas pasar ahorita llamo a la policía para decirle que aquí están vendiendo droga.

 

—Dale, llámala. Tú tienes tres caguamas en la mano y estás en la vía pública.

 

—…¿policía? Sí, mire tengo acá enfrente a una morra que está a cargo de un lugar donde están vendiendo droga, ya se lo dije pero…

 

—Gabrieeeel, ¡ven por fa!

 

Gabriel tiene el doble de mi estatura, cara de perro y cuerpo de luchador. Toda la ternura que yo pueda emanar gritando, él la aplasta con su cola de caballo a lo heavy metal.

 

—¿Qué pasa?

 

—Este tipo está llamando a la policía inventando que vendemos droga ¿cómo ves? Porque no lo quiero dejar pasar con la chela que trae.

 

—…¿están allá adentro? Ah ya estoy aquí pero no me dejan pasar… a ver, dame chance. No señor, yo nomás estoy llamándole a mis amigos de allá adentro. Mire.

 

—Por favor, retírense.

 

—Ok, ok, ya nos vamos.

 

 

—¿Anita? Creo que hay un vato vendiendo droga en la barra…

 

 

Anita Joker (????)

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