El personaje

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El cursor parpadea en la hoja blanca del monitor; ¿Cómo puedo explicar esto? El personaje está justo en frente, me mira, lo miro de vuelta, aún me parece
inverosímil lo que está ocurriendo. Sin embargo ocurre.
Me levanto, camino a la ventana, enciendo un cigarrillo, le ofrezco uno, no me
entiende pero eso no hace que baje la mirada; miro al cielo mientras exhalo,
nunca se me hubiera ocurrido que el día fuera así.
Él emite un sonido que me llama la atención, luego, habla:
— ¿Tendrás alguna explicación para lo que pasa?
—Nada me encantaría más… no sabía que hablase este idioma
— Estoy versado en las lenguas del mundo, además, soy el producto de una
traducción.
Eso me da una pista del por qué estaba sucediendo todo. Terminando el tercer
cigarro me senté de nuevo, decidí entablar una conversación:
— ¿Qué lo trae por aquí? — esta pregunta estúpida no recibe respuesta.
— ¿Qué estaba haciendo antes de aparecer por aquí?— Lo mismo.
—Terrible clima que tenemos ¿no?
— Terrible el clima de mis tierras, gris, no se aprecia la vista nunca y eso que es un lugar hermoso.
Increíble que el clima sea el tema.
El teléfono del departamento comienza a sonar, me disculpo y corro a contestar. Me mira extrañado y, mientras trato de decirle a la voz comercial que no me interesa lo que vende, él se para y recorre el departamento. Cuelgo el auricular y lo alcanzo frente a la puerta del cuarto.
—Me da algo de pena, pero ¿me podrías indicar la letrina?
Entro al cuarto de baño y le explico su funcionamiento; se niega a prescindir de mi presencia para contestar sus preguntas sobre qué hacer y cuándo. Le ofrezco una ropa un poco más fresca y rechaza tajantemente la ropa interior… opto por suspirar
— Tienes unos aposentos agradables— comenta el personaje.
— Eh, gracias, es económico pero acogedor, sobre todo con la crisis— contesto
casi por reflejo.
— ¿Me dirás ahora dónde nos encontramos?
— En Barcelona, mediados del verano— él me mira sin realmente entenderme —
En Hispaña— reformulo.
— ¡Ah, Hispaña! Hermoso Hispaña, pero con un ejército terrible, mira que para
que te invadan los moros…
Lo miro. Él me sigue preguntando cosas.
—¿Qué es eso que ha sonado antes?—
— Es un teléfono, hace que dos personas puedan hablar. Es como un…
mensajero a caballo, pero que es invisible y muy muy rápido
— Interesante, ojalá hubiéramos tenido de esos, así Lanzarete no se hubiera
perdido como tantas ocasiones, le diré a Merlín— hizo una pausa — Llevadme a
conocer la Hispaña de los teléfonos—
Salimos del departamento; después de explicarle el concepto de cerradura, elevador, bombillo, departamento y zapato, llegamos a la calle. El cálido amanecer se convierte ahora en una ventosa lluvia que deshace al Rey que caminaba a mi lado, mientras preguntaba acerca del paraguas que lleva en mano la mujer pelirroja que viene sonriendo a mi encuentro.

 

Carlos Camargo, aunque algunos lo conocen como Watulfo, es estudiante de
Literatura Latinoamericana en la UADY. Le han dicho que es poeta, aunque sea
de adorno. Jura que escribe una novela, pero nadie se la ha visto.

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